Laporta ya se complica otro verano con Bastoni y Julián Álvarez

Deco está moviendo el 'mercato' en modo fantasía, aunque sabe que las prioridades del presidente son Rashford y Joao Cancelo y que necesita hacer caja con los dos únicos jugadores de la casa que Jorge Mendes está dispuesto a sacrificar, Balde y Marc Casadó

Rashford

Entre partit i partit en aquesta fase de la temporada en què cada punt i cada gol decideixen un títol, la premsa catalano-barcelonista no s’aparta ni un mil·límetre d’aquesta arrelada i inalterable tradició de ‘fitxar’ cada dia un o dos futbolistes pel Barça de Hansi Flick. De tots els indicis de la viciada i tòxica relació amb el lector barcelonista, aquest mal costum d’excitar i marejar l’afició amb el mercato fins a límits malaltissos probablement és el pitjor hàbit més somatitzat entre ambdues parts.

Es un recurso relativamente fácil y, de hecho, el único que vende diarios hoy en día porque, con base real, o no, las especulaciones sobre las altas y las bajas se han acabado convirtiendo en el fuego mediático de atracción fatal para ese neo barcelonismo tan superficial y adicto que ya no puede vivir sin su dosis diaria de fichajes, al que se ha pegado definitivamente y con gusto.

El caso del defensa italiano Bastoni se ha convertido en los últimos días en el paradigma de este juego tan absurdo, por elevación de la frivolidad y el aburrimiento, gracias a la ardiente campaña de la prensa azulgrana a favor de su fichaje que, no hay que engañarse, Deco se ha dedicado a alimentar durante meses hasta que un desafortunado e imprevisto episodio le ha arrastrado a una tercera dimensión futbolística completamente desconocida.

Un error de manual del defensa del Inter ante Bosnia resultó clave en la derrota de Italia en el partido de repesca privando a la cuatro veces campeona de participar en el Mundial de EE.UU., México y Canadá por tercera edición consecutiva.

Bastoni ha pasado de ser un fenómeno a convertirse en un futbolista rechazado en Italia

En consecuencia, Bastoni ha pasado de ser un fenómeno del Inter, por el que se interesaba el Barça y media Europa, a convertirse en una rara especie de futbolista non grato en su país, rechazado por su error con la selección azzurra y de traspaso obligado para que él y su familia puedan vivir tranquilos en algún otro lugar, la única manera de evitar seguir siendo el centro de una persecución masiva y repugnante en las redes sociales.

Por un lado, quizá esta circunstancia, después de todo, acabe facilitando su operación salida del Inter de Milán, que también sufre las consecuencias de alinear un proscrito nacional, siempre que acepte venderlo a un precio bastante inferior al de su valor de mercado de hace dos meses.

Incapacidad financiera

Para el Barça, además, en el reverso de este relato, que irá in crescendo a partir de ahora, emerge, le guste o no, su peor y más aterrorizado fantasma, el del fair play es decir, su incapacidad financiera para comprar el defensa italiano o el delantero del Atlético de Madrid Julián Álvarez, operación en la que parece que está conchabado medio mundo contra los pocos recursos económicos del Barça, desde el agente del jugador, el mismo futbolista que se deja estimar y hasta los nuevos y mega millonarios propietarios del Atlético de Madrid (Apollo), ahora liderados por el peligrosísimo. Mateu Alemany, director de fútbol colchonero.

Nadie mejor, desde su profundo conocimiento del personaje Joan Laporta, para saber cómo excitar la inacabable compulsión de Laporta para gastarse el dinero que no tiene, sobre todo si necesita deslumbrar a los barcelonistas con algún futbolista de renombre.

Cautelosamente, sin embargo, el presidente azulgrana se ha querido poner la bendición antes de la herida, afirmando que «no hay que ir al mercado solo para ir», porque realmente no hay fair play del que hacer uso cuando menos para transitar por otro verano de precariedad y Deco proceda a declarar transferibles de unos cuantos de los jugadores del plantel.

Con la complicación añadida de los oscuros e inextricables compromisos de Laporta que, en la práctica, está poco menos que obligado a comprar Rashford a cambio de 30 millones al Manchester United antes del 30 de junio, expectativa a la que le va bien la baja de Raphinha para que pueda brillar unas semanas en la banda y así justificar una inversión y una apuesta más que discutible por otro de esos futbolistas que tanto cojea de irregularidad.

El otro frente abierto y de ineludible cumplimiento es el de Joao Cancelo, también producto de una jugada personal de Laporta con su agente, que no es otro que Jorge Mendes. El precio de compra de Cancelo al Al-Hilal es de 15 millones, a menos que haya una contrapartida en forma de un intercambio con un jugador del Barça.

Y no deja de ser curioso que, en paralelo, la misma prensa que cada día alude a estas operaciones y al interés de Deco por cerrarlas (de Laporta en realidad debido a sus intereses con Arturo Canales y Jorge Mendes) esté publicando ofertas periódicas para jugadores como Balde, el único de toda la plantilla que Deco no ha ‘conseguido’ renovar, y por Marc Casadó, que ha perdido protagonismo con el ascenso de Marc Bernal.

Jorge Mendes

Ambos futbolistas, como era de esperar, son de la ‘cuadra’ de Jorge Mendes, que a su vez también es el agente de Ansu Fati y de Lamine Yamal.

La suplencia reciente de Balde se asocia a la conveniencia de que Cancelo convenza a la grada y que la salida anunciada de Balde no sea traumática. Balde es de los pocos que, por su ficha, aún inmadura, sí podría fichar por cualquier otro club mejorando sus ingresos. Como Marc Casadó.

Pero no Ansu Fati, que fue renovado generosamente como sustituto de Messi por Laporta en 2021 para así poder darle el ’10’ de Leo en una más que desgraciada, poco inteligente y desastrosa operación futbolística y de imagen que al Barça le ha costado centenares de millones de menos ingresos tras la puntada al mejor jugador de todos los tiempos y, colateralmente, arruinar la carrera de Ansu Fati.

Se prevé un verano largo, complicado y caro con los más de 100 millones que pueden costar Julián Álvarez, Bastoni, Rashford y Cancelo, que Laporta no tiene y la necesidad de traspasar futbolistas que, excepto Balde o Casadó, no tienen mercado porque sus fichas ya son insuperables como las de Ter Stegen e Iñaki Peña, que también se ‘recuperan’ a 1 de julio.

Es el problema de jugar todo el año en el mercado sólo para entretener a la prensa y a los barcelonistas que se cruzan, día tras día, les fantasías que a Deco le toca poner en circulación.

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