Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Cataluña (JARC) reclama al Departamento de Agricultura que defienda un incremento de la dosis máxima de purines que se pueden aplicar en el campo, después de que el precio de la urea se haya disparado por la guerra en Oriente Próximo. El sindicato alerta de que el fertilizante ha pasado de 450 €/t a 800 €/t en pocas semanas y que podría superar los 1.000 €/t. JARC considera una «contradicción» que los agricultores tengan que recurrir a fertilizantes químicos mientras la normativa limita el uso de deyecciones ganaderas, que podrían sustituir parte de esta dependencia.
La organización advierte de un posible «colapso» del sector de cereales y forrajes por el encarecimiento y la menor disponibilidad de fertilizantes, lo que puede comprometer las segundas cosechas. El jefe sectorial de Cereales de JARC, Vicenç Pascual, prevé una «cosecha media» y alerta de que muchos productores tendrán pérdidas si no se han provisto a tiempo. Según el sindicato, la urea puede representar entre el 30% y el 40% del coste de producción, y las subidas actuales son «inadmisibles» para unos márgenes ya muy ajustados.
JARC reclama que el Gobierno catalán «haga fuerza» a Madrid y a la Unión Europea para modificar la normativa de aplicación de purines y aprovechar el nitrógeno orgánico que ya se produce en el país. La responsable del sector del vacuno de leche, Roser Serret, defiende que «no tiene sentido comprar fertilizantes químicos cuando tenemos otros orgánicos que funcionan mejor«. El sindicato considera que la directiva europea actual no se adapta a un sector que apuesta por fertilizantes orgánicos, economía circular y sostenibilidad.








