Felipe González no tiene tetas

Bluesky
Añade EL TRIANGLE como favorito en Google

Dice Felipe González que calla más que habla. Tiene razón el señorito andaluz, amante de los puros, de los yates y de la cal viva. Tiene razón el esperpento en el que se ha convertido; de hecho, una imagen vale más de mil palabras haciendo campaña junto a Moreno Bonilla. Dice el compañero Felipe que él es socialista, cuando le preguntan a quién va a apoyar en las elecciones autonómicas de Andalucía, si a María Jesús Montero o a Juanma Moreno. ¡Y una mierda pinchada en un palo eres socialista!

Socialista es mucho más que una etiqueta. Yo te puedo poner las que quiera y eso no significa que lo seas. Socialista es posicionarse ante las injusticias, ante los ataques a lo público, que de eso sabe mucho tu amigo Moreno. Socialista es salir en defensa de los inocentes que mueren en guerras ilegales, en bombardeos de esos a los que consideras amigos y que son, claramente, unos ladrones y unos mafiosos. Socialista es apoyar a los tuyos cuando hay dificultades, cuando hay una pandemia, una DANA, un volcán que ruge. Socialista no es acercarse a los que te insultaron desde el estrado del Congreso de los Diputados pidiendo que te fueras. Socialista no es dejarse manipular por los que nos llevaron a la guerra de Irak, ni juntarse con los que mintieron el 11-M sobre la autoría de los atentados de Atocha. Socialista no es glosar la figura de la duquesa de Alba, poniéndote al lado de los grandes latifundistas andaluces, de los esclavistas del siglo XXI.

Hace mucho tiempo que me gustaría mirarte a la cara y preguntarte todo esto, compañero Felipe. Seguramente me lanzarías un exabrupto, quién sabe si una denuncia. Me da igual; ¿y sabes por qué? Porque desde el primer momento observé que aquel joven que levantaba el puño en Suresnes no era lo que parecía. Nos mentiste con la OTAN ya muy pronto y luego, qué te voy a contar. Hasta tapaste la mierda de Jordi Pujol… Y la cal viva, esa que te acompañará de por vida, esa que no quiero olvidar y por la que nunca pediste perdón.

Si tuvieras tetas, muy probablemente no te mostrarías tan eufórico ante los señoritos andaluces que te utilizan llamándote hombre de estado. ¡Cómo te has inflado ante tanta admiración! Si tuvieras tetas, quizás estarías al lado de las mujeres afectadas por el cribado del cáncer de mama. Claro que, aunque no las tengas, podrías mostrar algo de empatía, algo de afecto hacia ellas. Es lo mínimo que se puede tener. Pero qué podemos esperar de un individuo que se cree Dios, que rezuma un tufillo machista que le sale por las costuras de sus trajes de oro gracias a las puertas giratorias que tan bien ha sabido utilizar. Esas mujeres no se iban a morir igual, Felipe. Esas mujeres representan lo que tú no has tenido nunca: dignidad, lucha, decencia, solidaridad. Es mucho más fácil unirse a los ricos, a los que no tienen nada que perder, a los que saben que no les va a pasar nada, casarse con los poderosos. Siempre te gustó, Felipe. No me lo niegues. ¿En qué momento mostraste algo de compasión por los más vulnerables?

No tienes vergüenza, y te mereces caer en el olvido. De nada me sirve que llegaras en olor de multitudes al gobierno de España, que nos hicieras creer que fuiste el impulsor de las grandes reformas, de la integración en Europa. Poco a poco nos damos cuenta de que nos mentiste, que nos metiste en el hoyo de la sumisión a EEUU, de la obediencia al estado más sanguinario de la historia de la humanidad. ¿De verdad que no sientes nada cuando ves las imágenes de diez niños gazatíes amortajados alineados junto a sus familiares? ¿Qué haces cuando observas la destrucción de edificios civiles, de hospitales y de escuelas en Líbano? ¿No tienes nada que decir de los asesinos Trump y Netanyahu? ¿O es que estás con ellos?

Nada, absolutamente nada, excepto criticar a Pedro Sánchez, lanzar una sonrisita socarrona y seguir para adelante. Eres un traidor a tu patria, a los militantes y simpatizantes que te apoyaron y a los que engañaste sutilmente con ese aire progresista que nos quisiste vender. Un ingrato, eso es lo que eres, además de desleal y mercenario. Pero el tiempo pone a la verdad en su sitio y abre todos los armarios. Y, entonces, se sabe todo; no lo tapa ni la cal viva. Nadie hablará de ti cuando hayas muerto, Felipe. Espero que donde vayas cuando desaparezcas de nuestras vidas te encuentres con Enrique Tierno Galván y con Pablo Iglesias. A ver si tienes valor de mirarlos a la cara.

(Visited 77 times, 1 visits today)

HOY DESTACAMOS

Deja un comentario