La Generalitat de Cataluña y el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat han firmado este jueves el convenio para financiar el soterramiento de la Gran Via entre Bellvitge y el río Llobregat, una obra que prevén iniciar a principios de 2027 a partir de una inversión pública de 70 millones de euros.
El presidente Salvador Illa y el alcalde David Quirós han plasmado el acuerdo, anunciado el pasado mes de junio, con el que la Generalitat se compromete a hacer frente a su parte, que equivale a 28,4 millones de euros, más la que correspondería a L’Hospitalet, de 39,8 millones de euros.
Por su parte, el consistorio compensará las cuotas adelantadas por la Generalitat mediante la entrega de parcelas resultantes del proyecto de reparcelación, para que el Gobierno catalán las destine, casi al 50%, a actuaciones urbanísticas o a equipamientos de interés público.
Calendario retrasado
En cuanto al calendario, se ha retrasado unos meses respecto a la última fecha anunciada: se había previsto que las obras comenzarían en el segundo semestre de 2026 y ahora se prevé el comienzo durante la primera mitad de 2027, acabar el soterramiento en 2030 y completar la urbanización en 2031. Illa ha especificado que las obras comenzarán a principios de 2027.
El presidente de la Generalitat ha manifestado que este proyecto, considerado estratégico, impulsa el «pentágono de la prosperidad» del sur de Barcelona, formado por el aeropuerto de Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, el puerto, el Campus Bellvitge, la Zona Franca y la Feria Gran Vía.
Según ha señalado, no sólo transformará la zona y la vida de los vecinos, sino que espera que genere prosperidad y conecte los dos lados de la Gran Vía, con un efecto destacado en la conexión en materia de salud, porque conectará el Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología – Hospital Duran i Reynals, entre otros beneficios.
El alcalde Quirós, que ha elogiado el talante del Gobierno de Illa, ha presentado el soterramiento como «una oportunidad única para coser barrios, generar espacio público y redefinir el corazón metropolitano del sur de Barcelona», con la que espera conseguir «una ciudad conectada, amable, con más zonas verdes y dinámica».













