A las provocativas, perversas y malintencionadas declaraciones del presidente del Barça, Joan Laporta, sobre aquel gran homenaje con el que sueña coincidiendo con la inauguración oficial del Camp Nou del futuro, Leo Messi le ha respondido como mejor sabe hacerlo: marcándole un gol por toda la escuadra tras un elegante dribling. Una ejecución impecable, por sigilosa e imprevista, y desde el punto de vista del marcador, imposible de remontar para el presidente que, además de echarlo de manera traidora y de una patada allí donde duele, también intentó traerlo de vuelta con malas artes y engaños. Afrentas y trampas que ni Leo ni su familia olvidarán fácilmente.
Sin ser en sí mismo un acto de venganza, cuando la cuenta de Instagram de Leo Messi colgó este lunes su imagen en el césped del Spotify, los cimientos del laportismo se estremecieron de arriba abajo. Tanto el presidente como su directiva y el entorno completo del actual gobierno azulgrana se quedaron boquiabiertos, pasmados y cabreados porque no se enteraron de una visita relámpago y cuidadosamente preparada por el crack argentino.
«Anoche volví a un lugar que extraño con el alma. Un lugar donde fui inmensamente feliz, donde ustedes me hicieron sentir mil veces la persona más feliz del mundo. Ojalá algún día pueda volver, y no sólo para despedirme como jugador, como nunca pude hacerlo…», fueron las palabras igualmente demoledoras de Messi con las que acompañó esta imagen del año. Palabras destructoras y decepcionantes —incluso perturbadoras, se diría— para un presidente que se viene jactando de estar haciendo las paces con Leo y utilizando su nombre de forma pérfida y recurrente, pero sin su permiso ni autorización, de cara a ese homenaje con el que pretende inaugurar el nuevo Spotify oficialmente.
La mentira de la directiva
Cada vez que Laporta repite aquello de que «nos haría mucha ilusión que estuviera en la inauguración (…) ahora depende de él porque nosotros le hemos abierto los brazos», a Leo le entran ganas de coger un micrófono y verbalizar lo que realmente opinan de esa malvada y envenenada invitación él y su familia.
Tal es el grado de cinismo e inmoralidad por parte de Laporta que este lunes, a raíz de que esta imagen diera la vuelta al mundo, desde la directiva se intentó intoxicar y mentir a la prensa afirmando que cuando Messi se presentó en la puerta del estadio y pidió entrar a través de la seguridad del club, naturalmente se le concedió el permiso de visita y de pisar el césped como era su deseo. Una versión, ofrecida desde el aparato de comunicación de la junta dos horas después de la publicación en Instagram, que fue rotundamente desmentida por el argentino a través de sus canales oficiales.
Messi no ha dudado en dar normalidad al hecho de haber hecho voluntariamente escala en Barcelona el domingo yendo hacia Alicante, donde se concentra la Selección Argentina -actual campeona del mundo- esta semana de fechas FIFA mundialistas. Lo hizo acompañado de un compañero de Selección y si pudo colarse hasta el corazón de su Camp Nou, su estadio y su casa para siempre, fue porque quería hacerlo de espaldas y sin conocimiento de Laporta ni de nadie del actual gobierno del FC Barcelona, principalmente para evitar que lo pudieran capitalizar a su favor o aprovecharse mediática y periodísticamente de un gesto espontáneo y de puro barcelonismo por su parte.
No le costó encontrar a quien lo colara en el estadio en obras para cumplir con el pequeño deseo de volver a pisar el césped de su vida y el lugar que «extraña con el alma», según sus propias palabras. Y son altamente significativas e interpretables las que definen su principal deseo asociado a su imagen de pie en el campo, admirando la fisonomía del futuro Camp Nou: «Ojalá algún día pueda volver, y no sólo para despedirme como jugador, como nunca pude hacerlo…».
Messi quiere volver algún día por algo más que un homenaje y una despedida pendientes. Estos puntos suspensivos dan a entender que si nunca pudo hacerlo (despedirse) fue por causas totalmente ajenas a su voluntad y que cuando pueda rehacer su vida en Barcelona, más adelante, lo quiere hacer ligado al Barça de algún modo, probablemente con algún cargo.
Dadas las circunstancias y la oportunidad de esta sorprendente e imprevista visita, apenas dos días de haberse reabierto el Spotify para un entrenamiento, cuesta imaginar que en este retorno futuro Laporta tenga algo que ver, si no es por su ausencia.
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