Ahora que ya se ha acabado, ya habrá tiempo para hacer una valoración pausada de lo que ha significado, en resumidas cuentas, la celebración de la edición de este año de la Copa del América en Barcelona. Pero todo hace pensar que ha sido un enorme engaño, urdido por el director del equipo Team New Zealand y organizador del acontecimiento, GrantDalton, que fue capaz de embaucar a las autoridades políticas catalanas y españolas para que le pagaran la fiesta.
En total, las instituciones implicadas –Ayuntamiento de Barcelona, Diputación, Generalitat y Gobierno central– han pagado unos 70 millones de euros por la organización de la Copa del América que, además, ha ganado el equipo de Grant Dalton. La impresión que esta competición ha sido, en realidad, una conchabanza de avispados viene confirmada, también, por el engaño que se produjo con la ceremonia de apertura, celebrada el día 10 pasado en la playa del Bogatell, adjudicada por 2,5 millones de euros a una UTE de empresas liderada por Focos. Se había anunciado la actuación de Sílvia Pérez Cruz, pero solo sonó un play back de la cantante. Bad Gyal, que también estaba anunciada, no apareció, y del corazón de la Escolanía de Montserrat solo actuó sobre el escenario un monaguillo.












