Dimite el primer ministro de Portugal, António Costa, al ser investigado por corrupción y tráfico de influencias

El dirigente apunta que el cargo político es incompatible con "la sospecha de la práctica de cualquier acto criminal"

El primer ministro de Portugal, António Costa, durante una rueda de prensa posterior a un Consejo Europeo celebrado en Bruselas (UE)

El primer ministro de Portugal, António Costa, ha anunciado su dimisión este martes después de conocer que está siendo investigado por posible prevaricación, corrupción y tráfico de influencias en la concesión de licencias para explotar negocios vinculados al hidrógeno verde y al litio. En una comparecencia pública después de reunirse con el presidente de la república portuguesa, Marcelo Rebelo da Sousa, Costa ha apuntado que el cargo de primer ministro es incompatible con «la sospecha de la práctica de cualquier acto criminal». Sin embargo, Costa también ha asegurado que no ha cometido ningún delito.

La dimisión de Costa ha llegado pocas horas después de que se diera a conocer que el Tribunal Supremo del país había abierto una investigación para averiguar qué papel había tenido el primer ministro en la concesión de dos explotaciones de litio y en un proyecto de producción de hidrógeno verde. Precisamente, este martes la policía de seguridad pública ha puesto en marcha varios registros, los cuales han incluido la residencia oficial del primer ministro, los ministerios de Acción Climática y de Infraestructuras y Medio Ambiente y varios organismos públicos, entre otros.

De hecho, la Fiscalía portuguesa ha emitido órdenes de detención contra el jefe del gabinete del primer ministro y el alcalde de Sines, municipio donde se encuentra el proyecto de hidrógeno verde. Por otro lado, también han sido declarados como sospechosos el ministro de Infraestructuras, Joao Galamba, y el presidente del consejo directivo de la Agencia Portuguesa del Ambiente.

A pesar de la magnitud del caso y las posibles implicaciones, Costa ha apuntado que confía «plenamente» en la justicia y ha subrayado que «una de las virtudes de la democracia es que nadie está por encima de la ley». Además, ha manifestado que el juicio más importante es el de su conciencia y ha destacado que, en este sentido, está «totalmente tranquilo».

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