¿Por qué Probitas repasa la gestión de su anterior directora general?

Marta Segú, directora de la Fundació FC Barcelona
Marta Segú, directora de la Fundació FC Barcelona.

La Fundación Probitas, que sufraga la multinacional Grifols, ha realizado una auditoría interna sobre la gestión de quien desempeñó el cargo de directora general, entre 2011 y 2021, con la finalidad de esclarecer y determinar la razonabilidad de algunas de las decisiones y actuaciones en las que se invirtieron recursos de la entidad. Aunque no se trata de una investigación de carácter jurídico, la iniciativa de la administración de Probitas pretende esclarecer ante sus propios órganos de control y de dirección si la gestión de su anterior ejecutiva favoreció a algún sector y beneficiarios sobre otros con idénticas necesidades.

Se trata de una actuación de carácter absolutamente interno sobre el legado, los resultados y la propia gestión de Marta Segú, anterior directora general de Probitas, quien hoy está al mando de la Fundació Barça desde la vuelta al club de Joan Laporta como presidente. Marta Segú es prima del presidente y ya ocupó ese mismo cargo durante su anterior mandato, entre 2006 y 2010.

Cuando Laporta concluyó su mandato en 2010, Marta Segú también fue relevada de su puesto, incorporándose a su nuevo cargo en Probitas a los pocos meses.  Los motivos que ahora han provocado ese repaso sobre su gestión de estos últimos nueve años son los mismos que fueron rastreados tras su marcha del Barça sobre extraños favoritismos y una inclinación reiterada a trabajar con una serie de colaboradores, especialmente en el extranjero.

Tras su salida de la Fundació Barça, la nueva directiva azulgrana cerró los centros XICS desarrollados durante su etapa, a causa de su poca relación con la naturaleza deportiva del club y la incomprensible estructura financiera que posibilitaba su funcionamiento. Nunca se llegó a profundizar en aquellos insondables proyectos, básicamente asistenciales, en parte por la propia coyuntura económica de un club que su primo Laporta había dejado a oscuras, sin dinero para pagar las nóminas, las fichas y prácticamente ni la luz ni el agua. Menos aún se podían destinar los pocos fondos de la Fundació a una due dilligence.

En su regreso a la Fundació, Marta Segú se ha encontrado con grandes recursos, gracias a que el club destinaba el 0,7% de los ingresos ordinarios y el 0,5% de las fichas profesionales a su mantenimiento y funcionamiento. Pero también con unos gastos de estructura importantes y un convenio con Unicef de dos millones anuales, de acuerdo con el modelo impuesto por su anterior responsable, el vicepresidente Jordi Cardoner.

Marta Segú se ha cargado ese acuerdo con Unicef para destinar esos recursos a proyectos que, por ahora, no se han visualizado demasiado. Lo que sí se sabe es que uno de esos proyectos, encargado a Eduvic, un consultor especialista en pedagogía juvenil e infantil, incluía el compromiso por su parte de contratar al hijo de la directora de la Fundació del Barça. Cuando Laporta se regodea justificando que se impone dirigir el club como una “empresa familiar” no parece que sea un eufemismo.

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