El barcelonismo escucha demasiadas voces en su cabeza

Gran maniobra de distracción de Piqué y Rubiales con su ‘dúo’, el laportismo mediático llamado urgentemente a filas y el vergonzoso comunicado de las plataformas del voto de censura

Gerard Piqué

El barcelonismo está escuchando estos días demasiadas voces en su cabeza. Las de Gerard Piqué y las de Luis Rubiales, enlatadas en audios que provocan vértigo y vergüenza ajena, han servido para distraer del principal foco informativo la tensión, miedo e indignación provocada por la noche del Eintracht.

También siguen resonando las voces de un presidente como Joan Laporta que, jugando con ese cinismo que le caracteriza, comparece para confundir, embaucar y echarle la culpa al resto del mundo, sobre todo a los socios, envolviendo el discurso en una falsa pátina de modesta responsabilidad y mil promesas más de las suyas. Y, para ayudar a Laporta a superar la primera crisis, monstruosa, que no ha podido esconder como siempre bajo la alfombra mediática, sus lacayos del periodismo se han apresurado a protegerle.

Como siempre, liderados por Lluís Mascaró, director del diario Sport, quien preventivamente ya puso el foco en el calvario que estaba viviendo Laporta. “El presidente ha tenido que soportar, desde el jueves, innumerables ataques (muchos de ellos desproporcionados), acusándole de ser el máximo responsable de la gran presencia de seguidores germanos en el estadio blaugrana. Y hoy desvelará la realidad de lo sucedido. Una realidad que dejará retratados a los más de 10.000 socios del Barça que pusieron su entrada a la reventa. Y callará a todo ese entorno anti-laportista que ha aprovechado esta crisis para lanzarse a la yugular del presidente. Merece la pena estar muy atentos a sus explicaciones…”, escribió preventivamente, al dictado de una junta que hubo de activar todos sus recursos a mano ante la situación.

Fue la reacción de la ‘gestapo’ de la junta después de un domingo negro en el que los principales opinadores de la prensa repartieron críticas, algunas duras, aunque desde luego proporcionales a la gravedad de unos hechos que, serenamente, sólo podían desembocar en dimisiones y destituciones en las altas esferas.

La web ‘Goal’, promovida en torno a los periodistas favorecidos por las filtraciones policiales del Barçagate, también hubo de salir a defender el búnker como fuera. “Menos de un año después de ganar las elecciones, la junta directiva del Barça cometió un error que dio alas a los anti-laportistas. La pasada semana, el entorno más próximo a los ex-presidentes Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu ya inundó con mismo mensaje a una buena cantidad de periodistas, que recibieron un texto preparado, editado y construido que señalaba a Laporta por ciertas acciones llevadas a cabo durante los últimos años de su carrera profesional. No pasó nada tras aquello. Pero ese mensaje fue la previa de una mala decisión que abrió la puerta de par en par a los más alejados al presidente. A los que aprovecharon un gravísimo error social para seguir con su guerra particular. La que también libra Laporta desde su trinchera”, escribieron los soldados de la infantería laportista.

Las alarmas se encendieron de urgencia la noche del lunes, cuando el Cádiz alejó cualquier posibilidad de oler la Liga en este final de temporada que, futbolísticamente, se ha caído con la lesión de Pedri.

Por eso Mascaró se trabajó esforzadamente la previa de la rueda de prensa y mucho más el post, escribiendo el homenaje que ni el propio Laporta hubiera firmado: “Laporta realizó un brutal ejercicio de transparencia para explicar la ‘invasión’ alemana del Camp Nou. El presidente del Barça denunció una “reventa generalizada” por parte de socios y abonados (alrededor de 14.000 localidades) y la “mala praxis” de grupos organizados y agentes no oficiales que facilitaron entradas a los seguidores del Eintracht. El escándalo de ver tu propio estadio convertido en territorio enemigo no fue culpa del club, como una parte importante del entorno anti-laportista quiso hace creer, sino de todos aquellos que aprovecharon el partido de Europa League para hacer negocio”.

Tomadura de pelo histórica a la que se unieron, otra vez, diligentemente, los mismos grupos que denunciaban a Bartomeu por cumplir con los estatutos y aplaudieron con las orejas a Laporta con motivo del recorte de los derechos de los socios, la manipulación y la opacidad de la última asamblea de socios en la que se votó a ciegas y sin debate.

Al desprestigio y sometimiento de la nota aparecida para sonrojo del barcelonismo, ayer se unió otro comunicado en el que se rebajaban aún más ante el poder con una genuflexión sin precedentes.

Compromissaris FCB, Dignitat Blaugrana, El Senyor Ramon, Noies Twitter Barça, Seguiment FCB, Transparència Blaugrana y Un Crit Valent se atrevieron a expresar su “malestar” por lo sucedido, que «no fue un problema puntual», apostando por «encontrar una solución global y acertar en el diagnóstico». En el comunicado, reconocen que «se podrían haber hecho las cosas de forma distinta para evitar lo que pasó y compartimos plenamente la indignación del conjunto de consocios asistentes, que comportaron, entre otras cosas, situaciones de inseguridad que afectaron a los culés en las gradas. Lo importante es cómo aseguramos e incentivamos la máxima asistencia del socio al Camp Nou, evitando situaciones que afecten a la seguridad de nuestra gente y se mantenga ‘el ambiente Barça’, respetando los derechos y deberes de los socios abonados, mientras damos oportunidades de asistir a socios y socias no abonados y seguidores del Barça en general”.

Edulcorado, tibio y timorato comunicado que termina con el ruego de que el club les consulte las medidas sociales a adoptar en el futuro. Nadie duda, sin embargo, que contra cualquier otro presidente, Bartomeu, por ejemplo, estos mismos colectivos hubieran saltado a la yugular. Varios de ellos, que suscribieron el voto de censura hasta forzar la dimisión del anterior presidente, argumentaban como uno de los aspectos destacados que “el club, con el conocimiento de la junta directiva, ha hecho negocio con los abonos de algunos socios y socias. Esto, sin que estos socios y socias tuvieran conocimiento, hecho reprobable éticamente”.

Un posicionamiento bien distinto y matizado ahora en una postura cuidadosamente afinada para no molestar ni salirse de la línea de defensa fijada por la junta. El objetivo ha sido el de trasladar a la opinión pública la sensación de que con Laporta esto no volverá a pasar, dejando entrever que el mismísimo Bartomeu ha estado detrás, también, del mayor desastre social de la historia del FC Barcelona.

No es tan lamentable que Laporta se haya inventado las peores y más inconsistentes explicaciones como que determinados medios, de gran penetración, como La Vanguardia, RAC1 o Catalunya Ràdio, además del Sport, se hayan apuntado a la fiesta de la imaginación y el embuste por acción o por omisión.

Sólo Mundo Deportivo ha situado el nivel de indignación y crítica en sintonía y sensibilidad con los socios damnificados por la negligencia y la torpeza de una junta como la de Laporta que cuanto más poder concentra más gobierna para sus propios intereses y más le da la espalda al socio.

Xavier Bosch escribía con más sentido común y complicidad con el socio lo siguiente: “Total, que se produjo lo nunca visto en el Camp Nou. La vejación constante a los socios, la humillación al Barça y la profanación del templo por parte de unos alemanes que tomaron las gradas del estadio según sus usos y costumbres. Fumaron, bebieron, estuvieron de pie, increparon y se hartaron de hacer peinetas y cortes de mangas a los sulfurados culés. ‘El resultado no ayudó’, dijo Lluís Miquel Venteo en la rueda de prensa de ayer. ‘No sabíamos que venían con entrada’, insistió el irresponsable de seguridad (…) Laporta quiso hacer un acto de transparencia, que se le agradece, pero se convirtió en un ejercicio de trilerismo matemático donde las cuentas no cuadraban por ninguna parte. Ni de precios de las entradas (“son dinámicos”), ni de asistentes, porque por un lado salían hasta 40.000 alemanes y, por otro, Laporta sentenció que ‘había 30.000 alemanes y 50.000 culés’. La afirmación ‘el club no vendió entradas a los alemanes’ costaba de tragar, porque a la que los periodistas rascaban, iban saliendo entradas para los teutones por todas partes, más allá de las 5.000 estipuladas. 500 para los VIP’S (‘con estos hacemos excepciones porque no generan problemas’, caray), 238 entradas que se les vendieron por web por culpa de un error informático que se subsanó… Y claro, las entradas que el club pasa a los touroperadores, a los que Laporta llama ‘agentes no oficiales’, para que las vendan a turistas. Estipulan que sólo fueron 3.633 y que al touroperador que obró ‘con malas praxis’ (P1 Corporate Hospitality) ya se le ha cancelado el contrato. No dijeron, tampoco, qué hizo mal esta empresa (…) Acusar a la brava a 15.000 socios es lo nunca visto. Pasarle el muerto del error histórico del Jueves Santo al socio y al abonado es faltarle al respeto. Olvidar que el socio es quien te vota, pero al cabo de un tiempo te bota, es olvidar la idiosincrasia de este maravilloso club”.

Voces para después de una guerra en la que, además, se ha ahogado el debate futbolístico de un equipo que hace una semana daba por hecho el doblete de Liga y Europa League empujado por la locura de un presidente que, nadie lo duda, lo volverá a hacer si se vuelve a presentar la oportunidad de hacer un gran negocio con las entradas.

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