A Piqué no le salió tan “caro” el Triplete: ¡Ganó 180 millones!

El central ha criminalizado los títulos de la temporada 2014-15 porque el Barça los ganó con el ex-presidente Bartomeu, contra el que sufre una peligrosa obsesión

Gerard Piqué (@3gerardpique)
Gerard Piqué (@3gerardpique)

Gerard Piqué ha alcanzado un estadio mediático que, no es casualidad, aumenta en proporción directa a la proximidad de la Copa Davis, preferentemente en medios con proyección española e internacional mucho mejor que aparecer en la prensa catalana que ya se le ha quedado pequeña con relación su nuevo rol de empresario.

En la Copa Davis se juega su propio dinero y el de su inversor, Kosmos, donde quien pone la mayoría del capital y del riesgo es su socio japonés Hiroshi Mikitani, co-fundador de la empresa tecnológica Rakuten, y otro japonés, Edmun Chu. A Piqué le corresponde aprovechar en beneficio del negocio tenístico el papel de figura mundial como icono del fútbol gracias a su carrera en el FC Barcelona, junto a Messi, en el mejor equipo de la historia del fútbol.

El riesgo es que hablar tanto como lo está haciendo tiene consecuencias, especialmente cuando además quiere camelarse a Joan Laporta en el marco de esa relación tan especial, personal e íntima que han desarrollado desde su regreso a la presidencia. Piqué se ha convertido en un ‘palmero’ más de la figura de Joan Laporta, a la que da pleno apoyo y confianza como jugador y como socio, además de complacerle con una indiscriminada batería de invectivas y reproches a la gestión de Josep Maria Bartomeu.

Piqué se ha convertido en una especie de enemigo público del ex-presidente desde que, conviene recodarlo, Bartomeu le aplicó el código ético para impedirle hacer negocios con el Barça, ya que los empleados lo tienen absolutamente prohibido. A Gerard Piqué no le gustó ese veto y menos aún que, al explotar la pandemia, le rebajase el 12% del salario, igual que al resto de la plantilla la temporada 2019-20. No se lo ha perdonado.

El problema se agudiza cuando Piqué, aunque socio desde el día que nació, hace 34 años, juega a hacer de ‘presidente’ o analizar la historia del club desde una perspectiva que, aunque legítima, le confunde por esa doble personalidad de socio y crack del primer equipo.  En una entrevista concedida a El País, preguntado por la comparativa entre Joan Laporta y Josep Maria Bartomeu, se dejó ir con una reflexión llamativa: “La primera época de Laporta fue muy buena. Y creo que el Triplete del 2014-15 nos salió más caro que nunca. En enero de ese año la intención de voto para Bartomeu era de menos de un 1% y luego las ganó. Es una lección para los socios de que los resultados no lo son todo. Por ganar el Triplete, por seis meses muy buenos en el campo… El club no sólo es lo que pasa en el terreno de juego. Sí que tiene un valor enorme, pero son otras muchas cosas. Y la situación en la que está el club es evidente que es por la gestión de los últimos años. La Covid da para esconder ciertas cosas, pero no para esconder todo. Es la verdad, la cruda verdad”.

O sea, el mismo discurso oficialista de la presidencia y del aparato mediático de la directiva elevado al extremo exagerado y hasta cierto punto delirante de acabar criminalizando el hecho de haber ganado el Triplete, el segundo de la historia del FC Barcelona, como un error más de Bartomeu. La frase “el Triplete del 2014-15 nos salió más caro que nunca” merece cierto análisis, porque Gerard Piqué, como integrante de aquel equipo campeón, cobró una enorme prima como variable, su ficha entera y poco después firmó un contrato de renovación y de mejora, que le firmó Josep Maria Bartomeu. En aquel momento, desde luego, no se le ocurrió denunciarlo ante la prensa ni calificarlo como un perjuicio personal ni tampoco para los socios. 

Aproximadamente, desde ese Triplete Gerard Piqué ha cobrado una media de 30 millones por temporada, es decir 180 millones hasta que Bartomeu presentó su dimisión en octubre de 2020. 

¿A quién le salió “caro” el Triplete? A él no, por descontado. El central de la Bonanova  no sería el más indicado para expresarse en esos términos, menos aún formando parte de la defensa que entre los partidos de Roma, Turín, París, Liverpool, Lisboa (1 y 2) o el Camp Nou ante Juventus, PSG y Bayern en Champions ha encajado 35 goles en nueve partidos importantes de Champions, o sea a 3,8 por partido.

Aun así, Gerard Piqué ha seguido cobrando 30 millones por temporada. 

La verborrea sin memoria ni consciencia propia ni vergüenza acaba por convertir la hemeroteca un enemigo terrible, pues no teniendo bastante con ese historial de catástrofes, Piqué se atrevió a echarle en cara a la directiva, hace un año, a 24 horas del Clásico, que siguiera en el club después de esas derrotas además de reprocharle que una junta debía pensárselo dos veces antes de cesar a un entrenador, por Valverde. Está claro que, si en el palco estaban los mismos, en el campo también (y cobrando) y que Piqué venía de destituir a Gabri como entrenador, a media temporada, del Andorra, equipo del cual es propietario.

Hoy todo el mundo sabe, sobre todo los capitanes, que Piqué sólo se bajó el salario en apariencia para inscribir a Memphis y Eric Garcia.  ¿Héroe, como dice Lporta? Mucho menos de lo que parece tratándose de alguien que curiosamente tiene un contrato hasta 2024, es decir hasta que cumpla los 37 años. En todo caso podría decirse, sin mala intención, aunque con elementos de juicio suficientes, que en el caso de Piqué al Barça sí que le ha salido caro ese Triplete que no tiene pinta de repetirse tampoco en las próximas tres temporadas. Podría decirse que Pique, y otros privilegiados, habrán vivido de las rentas de ese Triplete ya nueve años con la misma ficha, o mejorada, que cuando lo ganaron.

No sería justo analizar el palmarés y el extraordinario rendimiento de Gerard Piqué sólo desde esta óptica, pues sus cuatro Champions, dos Tripletes, un Mundial y dos Eurocopas además de Ligas, Copas y Mundiales de Clubs lo convierten en una de las figuras más destacadas de la historia del club. Del mismo modo que tampoco lo es que, desde su experiencia y sentimiento azulgrana, realice este tipo de comentarios sesgados, malintencionados y a favor de sus intereses coyunturales en contra de Bartomeu y a favor de Laporta.

Otro de sus comentarios sobre los últimos acontecimientos también le delatan. Por ejemplo, sobre la marcha de Messi: “Y pienso que si se renovaba a Leo los números iban a ser muy complicados… No sé si era viable o no haciendo todo un esfuerzo monumental”. O sea que le pareció más o menos normal, o bien, quitarse de encima la ficha de Leo sin ninguna crítica, al contrario, al candidato hoy presidente que ganó las elecciones con la mentira de la promesa de renovar a Messi. 

En París, hoy, el ex-delantero del Barça, el mejor de todos los tiempos, debe pensar que Piqué aprende mucho y rápido de un presidente como Laporta, no necesariamente lo mejor del personaje.

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