Laporta, un presidente desesperado ante su peor asamblea

Se presenta ante los compromisarios sin recursos propios y con el único patrimonio-herencia de Bartomeu: Pedri y Ansu Fati para tapar a Messi y el Espai Barça para deslumbrar a los socios

Ante la asamblea de este domingo, el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, ha actuado como lo haría alguien completamente desesperado e incapaz -lo sabe mejor que nadie- de ofrecer a los socios nada de lo que prometió. No está Messi, que fue despachado por él y por sus avalistas y ahora además ya le culpan de jugar sucio y de haber presionado con una oferta del PSG a escondidas. Nadie se lo cree.

No hay fichajes de relumbrón ni los habrá en mucho tiempo, pues de eso presumen ahora Ferran Reveter y Eduard Romeu, recién llegados y atónitos, paralizados, tras descubrir que el mundo, y el Barça, ha sufrido una pandemia mucho peor que Bartomeu.

Tampoco han conseguido un solo espónsor además de perder a Rakuten y de meterse en la boca del lobo amenazando a los futuros o probables patrocinadores con someterlos a condiciones y exigencias pre-pandemia.

Las cuentas del ejercicio 2020-21 se han convertido en el basurero de las prácticas contables más ruines y desesperadas, inventando provisiones y deterioros por 263 millones sólo para generar tristes beneficios la 2021-22 con un presupuesto que, de salida, ya sitúa las pérdidas ordinarias en más de 50 millones. Lo que piensan hacer no son del todo trampas, pero sí embustes contables a la desesperada.

La ansiedad y el pánico dominan a Laporta y a su junta porque además han de actuar con el totalitarismo propio de pequeños caudillos, suprimiendo de los estatutos cualquier sistema de control financiero porque no se ven capaces de remontar la situación en años. Claro, han apostado por la Superliga, sueño de una noche de verano, y han rechazado el dinero de Tebas por el acuerdo con CVC enviando al club, por orden de Florentino, a un largo y oscuro invierno.

Hay que estar completamente desesperado para reafirmar a Koeman por falta de un entrenador que quiera convivir con esta locura, sin Messi y con Luuk de Jong, y sentirse arrinconado para presentar como un fichaje mundial, cláusula de 1.000 millones, y acto y firma con oropeles, parafernalia, bombo y platillo, a un extraordinario fichaje de Josep Maria Bartomeu como es Pedri. Lo mismo planea con Ansu Fati, repetir el bombo de Pedri, aumentado, y renovarlo un año después de que Bartomeu lo blindara con una cláusula de 400 millones, eso sí antes de que Jorge Mendes empezara a mandar en el club.

Más aún para afirmar, como lo hace Eduard Romeu, que su apuesta es por la cantera, un empresario sin alma ni corazón que presionó a Ilaix Moriba y a Konrad de la Fuente para que aceptaran traspasos en contra de su voluntad. Había que hacer caja, el equipo no era la prioridad.

También es “made in Bartomeu” la operación Espai Barça y la fórmula de financiación pactada con Goldman Sachs, ni es otra distinta ni se han molestado en mejorarla, primero porque es difícilmente superable y segundo porque así es más fácil aparentar que es fruto de su capacidad de gestión. Con la diferencia mediática de que a Bartomeu lo ‘mataban’ por sugerir que costaba 800 millones, 200 más que en 2014, y a Laporta la prensa le aplaude con las orejas por afirmar que, mínimo, 1.500 millones.

Le falta rematar esa asamblea totalitaria y veremos hasta qué punto inflada, como las provisiones y deterioros, pasando por la guillotina a las “penyes” y suprimiendo el único artículo que puede evitar el triste final del Barça como sociedad anónima, el 67 que controla el endeudamiento y prevé enviar a casa a una junta con más pérdidas que las justificadas.

Desesperado debe de estar para seguir con el mismo guión y echarle la culpa de todo a Josep Maria Bartomeu, el argumentario que le valió la victoria electoral y el único ideario de las innumerables entrevistas pre-asamblea concedidas por el propio Laporta, Romeu y Fort. La presidencia de Laporta se reduce a todo lo bueno y todo lo malo, elevado a la satanización, es obra de Bartomeu.

Y aún así, para evitar que se le vea por dónde revientan las costuras, casi no puede ocultar que quien gobierna el club, además de sus avaladores, algunos muy ingenuos y otros que ya quieren salir corriendo, como Jaume Roures, es Florentino Pérez. El presidente del Real Madrid es quien -admirador de Ferran Reverter y de Eduard Romeu, admiración que es mutua- consiguió deshacerse de Messi e impedir que el Barça se reforzase con el dinero de CVC ofrecido por LaLiga. Los socios del Barça, sin saberlo, pueden jugar muy a favor de los intereses del Real Madrid.

Alguien de la prensa ha escrito hoy, puede que también desesperado por no llegar a final de mes, que “el Barça necesita más a un buen director general que al máximo goleador de Europa”. A ver cuántos goles marca hoy Reverter al Valencia.

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