Roures se suma a la campaña de “terror” en contra de Bartomeu

Califica a su equipo de “gentuza”, pide que los socios paguen una derrama de 1.000 o 2.000 euros y ahora acusa a Messi de romper la baraja

Jaume Roures
Jaume Roures

Aprovechando que este lunes el ex-presidente Josep Maria Bartomeu pasó por el juzgado para defender su absoluta desvinculación no sólo del Barçagate, sino de la querella presentada contra él por Jaume Roures por presunta difamación e injurias a su persona, el fundador de Mediapro ha aprovechado la ocasión para realizar un pequeño “tour” por las radios del aparato del laportismo con el principal propósito de predisponer al barcelonismo a votar en la asamblea todas aquellas propuestas de supongan el escarnio público y la condena del ex-presidente del FC Barcelona.

Por si no existía un suficientemente extendido estado de opinión, crispado, anti-Bartomeu desde la estratégica explosión del Barçagate, Jaume Roures se ha referido a Bartomeu y a su equipo de directivos y de ejecutivos como “gentuza” que se “han dedicado a tirar mierda a los demás con el dinero de los socios”.

Dicho por él, “yo no podía no hacer nada ante lo que han hecho, no sé si ellos tienen, pero yo sí tengo dignidad y debía defenderme” para justificar una querella personal que ha servido para aumentar el ruido sobre la prevista recta final de la definitiva criminalización y lapidación de Bartomeu en la asamblea del día 17 de octubre próximo.

La oportunidad de aumentar esa “película de terror” sobre Bartomeu la ha querido aprovechar Roures, enemigo manifiesto del ex-presidente desde que el FC Barcelona, bajo su mandato, decidió vender los derechos de TV a Movistar junto a la explotación de Barça TV. Cuando eso sucedió, Roures reaccionó con una querella contra Sandro Rosell y otros personajes de su entorno por haber sido presuntamente víctima de un caso de espionaje sucedido siete años antes…

A esa ola de sombras, sospechas e irregularidades sobradamente insinuadas desde la directiva de Joan Laporta, y alimentada por el aparato mediático, Roures ha añadido otro elemento de pánico sugiriendo como solución plantear una derrama de 1.000 o 2.000 euros por socio, lo que equivaldría a una inyección de tesorería de 100 o 200 millones. Roures sabe de sobras que la junta no se atrevería, pero incita la animadversión de los socios hacia la figura teóricamente única responsable de esa situación crítica de la que Joan Laporta se ve incapaz de salir.

Menos aún si los avaladores empiezan a abandonarle. La condición de Jaume Roures es curiosa, pues después de unos meses de disimulo y de jugar al escondite negando ser avalador a Joan Laporta, lleva varias semanas hablando abiertamente de “su” aval. “A partir de noviembre no continuaré siendo avalista como ya dije desde el principio en un comunicado”, ha manifestado.

En realidad, en aquel comunicado se desvinculaba del aval prestado por Àngel Riudalbàs de 30 millones como persona vinculada a Mediapro. “Ante las múltiples noticias aparecidas en la prensa y redes sociales en el curso de las últimas horas referentes al aval concedido a la Junta directiva del FC Barcelona, quiero manifestar lo siguiente: No he prestado ningún aval personal ni he abonado a nadie ninguna cantidad. Una sociedad vinculada personalmente a mí, Orpheus Media SL, y que está totalmente al margen de Mediapro, ha garantizado a Banco de Sabadell SA una póliza concedida a los miembros de la junta directiva del FCB. Esta garantía sólo tiene vigencia durante unos meses. No se trata, por tanto, de préstamo o donación de ningún tipo”, afirmaba.

Contradictorio, pero con razón de ser debido a la vigilancia a la que está siendo sometida Mediapro desde su descalabro en Francia e Italia intentando conseguir los derechos de TV.

“Mediapro -ha añadido- ha traído al Barça centenares de millones”, que desde luego se corresponden con los pagos realizados por los derechos de TV cuando era el tenedor y comercializador único, también de gestión de Barça TV y proveedor exclusivo. Lo que no explica, evidentemente, es la rentabilidad que Mediapro obtuvo de la gestión de esos derechos ni de los beneficios de haber sido el encargado de la modernización de Museu en su momento. Con certeza su empresa no perdió dinero.

Al Barça, por el contrario, le costó pagar una considerable multa de la Comisión Nacional de la Competencia de más de 4 millones por el año de contrato que Joan Laporta le firmó, fuera de la ley, a dos días de las elecciones de 2010. Un “affaire” escandaloso.

Para rematar su intervención y cumplir con su papel dejó muy claro que “todo lo que explique Reverter (CEO) y lo que se lleve a la asamblea dará la medida de la situación real del club”.

Y un detalle no menor de una nueva versión sobre el desenlace de Messi que, en su opinión, se debió a problemas ajenos al contrato. “Messi se marchó por el proyecto deportivo y no económico”, como si el que hubiera roto la baraja hubiera sido el futbolista y no el club. Una explicación interesada que tiende a defender el papel de Laporta en un suceso que, cualesquiera que sean los detalles, encubre un gran embuste. Laporta prometió renovar a Messi y Laporta fue el único responsable de su salida.

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