Noelia Romero vuelve a quedarse sin premio ‘gordo’

Josep Maria Bartomeu no cedió a la presión de la ex-compliance, que pidió 200.000 euros por su silencio, y ahora la justicia también le ha negado 150.000 euros de indemnización

La ex-compliance officer del Barça, Noelia Romero

El tratamiento compulsivo y mediático de la sentencia sobre Noelia Romero, la compliance officer despedida por la junta de Josep Maria Bartomeu, resulta paradigmático del comportamiento uniforme de la prensa laportista actuando bajo la consigna única de aumentar el odio popular, la animadversión y criminalización del ex-presidente azulgrana. Por desgracia para el obediente y sumiso colectivo de la prensa, tanto la tradicional como la digital, no se trata de hechos aislados, sino que es el resultado de una organizada y nutrida red de periodistas y medios conectados y plegados al seguidismo de determinadas fuentes.

Noelia Romero, si se hace caso de las informaciones difundidas sobre el fallo judicial de su despido, no sólo ha ganado de forma brillante el caso, demostrando que Josep Maria Bartomeu es el demonio y poniendo en jaque y contra las cuerdas a la anterior junta, sino que aparece como la heroína que pagó con su puesto de trabajo la valentía y la profesionalidad de realizar por su cuenta una investigación interna sobre el Barçagate.

Tras conocerse la sentencia del juez de lo Social n. 8 de Barcelona, ella misma envió un comunicado a la agencia Efe, cada día más peligrosamente servil a favor de los intereses de Laporta, afirmando que «ha quedado demostrada la improcedencia» de su «despido, tanto mediante los hechos probados como con la fundamentación. El juzgado lo interpreta como reacción ilícita frente a mi iniciativa investigadora por el caso ‘Barçagate’ y el contenido de dichos informes», dice.

Siendo cierta la estimación de la improcedencia, la petición de nulidad del despido y la reclamación de los 150.000 euros que exigía como indemnización le han sido desestimadas, razón por la que el FC Barcelona sólo le abonará unos 14.000 euros, la liquidación correspondiente a 33 días por año trabajado, ya que la nueva junta no tiene el menor interés en readmitirla ni contar con sus servicios.

Dicho de otro modo, el juez considera que los motivos del despido no fueron suficientemente graves, pero en cualquier caso no califica el despido como una represalia. En una visión próxima a los especialistas en este tipo de conflictos se trata de una resolución más bien contraria a las pretensiones de la demandante por no decir totalmente, pues la ex-empleada del club ya había intentado, a través de su abogado, conseguir una buena indemnización mediante un acuerdo extrajudicial previo y en circunstancias y condiciones ciertamente turbias.

Después de ser suspendida de empleo y sueldo, previamente al despido, fue su abogado, Antonio Jordà, quien propuso a un directivo de Bartomeu reunirse fuera del club para sugerirle un pacto. Los hechos se produjeron entre la suspensión de empleo y sueldo, el 5 de junio de 2020 y el despido, el 9 de julio, poco más de un mes después.

El directivo convocado tomó la precaución de asistir a esa cita acompañado de un testigo. El abogado planteó que si el club le abonaba una generosa indemnización 200.000 euros, menos de lo que pidió luego en el juicio- su representada no acudiría a la prensa ni presentaría una demanda con el consiguiente ahorro de un escándalo mediático para la directiva, en pleno revuelo por el Barçagate.

La respuesta del directivo azulgrana, que había previsto esta posible oferta y la había comentado con el presidente Josep Maria Bartomeu, fue la de negarse rotundamente a lo que podría llegar a considerarse una extorsión o un chantaje. Desde el club, al menos desde la junta de Bartomeu, tuvieron muy claro que no cederían a esa presión o sugerencia.

El despido llegó, fulminante, después de revisar el trabajo de Noelia Romero, deficiente e insatisfactorio en opinión de los ejecutivos y directivos del club, más allá del hecho puntual de haber intentado realizar un informe sobre el Barçagate cuando la directiva ya le había informado del encargo a PwC de una auditoría interna sin limitaciones de prospección.

El informe de Noelia Romero mostraba numerosos defectos, según los expertos del club, que además presentaron en el juzgado numerosas pruebas de lo que consideraban insuficientes prestaciones profesionales de la compliance.

La elección y contratación de Noelia Romero fue decidida por dos ex-directivos, Maria Teixidó y Enric Tombas, secretaria y vicepresidente económico, que no sólo conspiraron después en contra de Bartomeu para echarlo y sustituirlo por Emili Rousaud sino que ambos declararon en el juicio a favor suyo y en contra del club. Desconcertante pero demostrativo del porqué de la elección de alguien como Noelia Romero por parte de dos directivos que, llegado el momento, traicionaron la confianza del presidente.

En el juicio, además, se dio una circunstancia problemática, pues se celebró ya con Joan Laporta en la presidencia de modo que el abogado laboralista contratado por el FC Barcelona no puede decirse que estuviera demasiado exigido para ganar un pleito a favor de la imagen del ex-presidente Josep Maria Bartomeu.

Como se ha visto, la prensa ya contaba con exaltar el éxito y la batalla ganada por Noelia Romero cuando la verdad es que por dos veces no ha conseguido, como era su propósito, arrancar del FC Barcelona una indemnización de seis cifras, primero de 200.000 euros y luego de 150.000 euros debiéndose conformar con el mínimo, esos poco más de 14.000 euros y la no readmisión.

En la vista, el abogado del FC Barcelona no quiso sacar a colación el intento de acuerdo extrajudicial promovido por el abogado de la ex –compliance, como medida de presión a la junta de Bartomeu, y eso a pesar de que el directivo dispuesto a testificar y ofrecer todos los detalles de la maniobra estuvo en la sala esperando a responder a las preguntas correspondientes. Dio la sensación de que entre los abogados hubieran pactado rehuir ese tema en concreto y dejar que, con lo expuesto por ambas partes, con el desinterés manifiesto del letrado del FC Barcelona, estuvieran de acuerdo en obtener una sentencia como la que al final ha sido, de apenas impacto económico para el club, de improcedencia, pero no de nulidad.

Aunque los vítores de la prensa lo proclamen de otro modo, un desenlace frustrante para Noelia Romero que aspiraba a sacar una buena tajada del tema.

Los motivos expuestos por el club para su despido se basaban en el incumplimiento de sus funciones en relación con la Comisión de Compliance y por su actitud contraria al Principio de Transparencia, el Código Ético y el Manual de Buenas Prácticas de los miembros de Comisiones del FC Barcelona. Se la acusó también que entorpecer la investigación de KPMG sobre el cumplimiento de sus propias obligaciones profesionales, negándose a facilitar información. El club en sus conclusiones determinó como falta muy grave que intentara ocultar su mala praxis profesional.

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