Una oportunidad

Esta semana ya hace 100 días que Pere Aragonès asumió la presidencia de la Generalitat. Después de más de tres meses empieza a ser hora de que se haga balance de estos días, que los politólogos aseguran que son los que marcan la legislatura.

Pues después de este periodo se hace difícil recordar que el gobierno de coalición de ERC y Junts, con el apoyo parlamentario de la CUP, haya llevado a cabo las cuestiones más urgentes.

Un día después de sentarse en la silla de presidente, Aragonés fue a visitar un hospital y a bombo y platillo anunció medidas a favor de la salud mental, uno de los problemas causados por la pandemia. Semanas después, nada de nada. Y así todos los anuncios. Solo anuncios, pero de momento nada en el Diario Oficial.

La actividad legislativa recae en el Parlamento, pero es el Ejecutivo quien tiene que liderar la nueva legislación, presentando proyectos de ley, que después del trámite parlamentario se convierten en ley y no es oficial hasta que se publica en el DOGC. El independentismo ha usado la urgencia cuando le ha convenido, pero, con unos presupuestos aprobados gracias a la colaboración de los comunes, Aragonés podría haberlos modificado, tal y como se le ha pedido. Ahora parece que estaría negociando los presupuestos para el año próximo. A ver si se aprueban antes de final de año, tal y como marca la ley.

Quizás el problema esté en la vigilancia constante entre los dos socios de gobierno, más centrados en unilateralidad sí o unilateralidad no. Aragonés, que a diferencia de su antecesor sí que se cree que es el presidente, tiene que contrarrestar día sí y día también la principal oposición, que no es otra que su socio de gobierno de Junts. El partido de Puigdemont está actuando con ERC del mismo modo que estos lo hicieron, por ejemplo, durante los gobiernos tripartitos de izquierdas, cuando la principal oposición del ejecutivo era la propia Esquerra Republicana, una formación muy acostumbrada a hacer de gobierno y de oposición a la vez. Solo habría que recordar, también, el periodo en qué Oriol Junqueras era el jefe de la oposición en el Parlamento y, a la vez, era el principal apoyo parlamentario de Artur Mas.

Ahora, después de unos días de vacaciones, que parece que todos se han puesto de acuerdo en hacer, se vuelve a la actividad. Me temo que con el 11 de Septiembre aquí a la esquina y la reunión entre la Generalitat y el Gobierno español, el mes de septiembre volverá a quedar vacío de iniciativas legislativas. Confiamos que este gobierno sea más activo que el anterior, que pasará a la historia como el menos útil de la Generalitat. Aragonés tiene por delante un largo trabajo y los tiempos políticos han cambiado. El buen político es aquel que tiene la mirada larga y no en las elecciones más próximas. El presidente de la Generalitat tiene la oportunidad para poner las bases de la Cataluña del futuro. ¿Lo hará?

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