Votos perdidos

A medida que se desarrollaba la jornada electoral y se conocían los datos de participación iba haciéndome a la idea de que los partidos independentistas obtendrían un resultado abrumador. A los votantes independentistas se les suponía una convicción inquebrantable. Que si ya habían asumido la apuesta por la separación de España que no iban a desaprovechar ninguna ocasión para exhibir y confirmar esta convicción. Que si habían participado en manifestaciones tan multitudinarias como las que hemos visto a favor de la independencia y que si de verdad dos millones de personas habían votado en este sentido el 1 de octubre de 2017, no habría nada que se interpusiera entre ellos y las urnas para certificarla.

Pero no ha sido así. Las opciones políticas que se definen como independentistas y que ponen esta reivindicación como principal objetivo a alcanzar lo antes posible han perdido 626.000 votos entre las elecciones al Parlament del 21 de diciembre de 2017 y las de este domingo. JxCat ha perdido 380.000 votos entre una votación y la otra. ERC, 332.000. La CUP, 6.000. Ha habido partidos que defendían la independencia que han participado ahora en las elecciones y que no lo hicieron en 2017. El PDeCat que lo hizo incorporado entonces a JxCat ha obtenido ahora 77.000 votos. El Moviment Primàries de Jordi Graupera se ha acercado a los 6.000. El Front Nacional de Catalunya ha obtenido unos 5.000 y el Partit Nacionalista Català de Marta Pascal, 4.500. Es decir, mientras unos perdían 718.000 votos, otros ganaban 92.000.

¿Dónde han ido a parar esos votos? Seguramente que los 92.000 votos de los que han dejado de apoyar a JxCat, ERC y la CUP han salido, en buena medida, de los 718.000 que se han esfumado de sus filas. ¿Por qué se quedaron en casa estas 626.000 personas que hace tres años y pico votaron a los independentistas?

Estas elecciones han roto algunas ideas que se daban por indiscutibles. Que la opción por el independentismo era irreversible es una de ellas. De vez en cuando, la vida y las elecciones te dan sorpresas. En 2017, la sorpresa fue que la participación en unas elecciones al Parlament rayó el 80%. Este domingo, el descenso de la participación no ha sido una sorpresa pero impacta el hecho de que haya sido la más baja de todas las elecciones autonómicas catalanas desde 1980. La sorpresa, este domingo, fue que hay cientos de miles de ciudadanos que se han desanimado de la causa independentista. Porqué se han apartado del camino señalado por Carles Puigdemont y Oriol Junqueras es un buen trabajo sociológico para los expertos en la materia.

Apunto tres ideas: La pelea pública permanente entre los dirigentes de JxCat y ERC, el sectarismo vergonzoso de TV3 y Catalunya Ràdio y el tono desagradable de los usuarios hiperventilados en las redes sociales no han jugado a favor de consolidar la confianza en los dirigentes independentistas por parte de estos 626.000 electores que guardaron la estelada en casa este domingo.

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