«ERC es uno de los partidos más detestados por el sector independentista más radical»

Entrevista a Manel Lucas
Manel Lucas
Manel Lucas

 

Periodista, guionista e historiador. Es uno de los creadores de Polonia. Entre sus últimos trabajos, dos documentales sobre la Guerra Civil. Es cronista parlamentario de El País. Entre los libros que ha escrito, hay uno anterior sobre ERC, y otro sobre el Español. Ahora publica Les ànimes d’Esquerra. Breu història d’ERC.

Se está debatiendo mucho sobre la naturaleza política de Esquerra y, en concreto, en torno a donde podría situarse en el eje izquierda-derecha ¿Es Esquerra un partido de izquierdas, o no?

Creo que sí. Esquerra es de izquierdas: lo que pasa es que en la izquierda tenemos un amplio margen. Desde el anarquismo (que, al ser apolítico, sería discutible que lo fuera) y el marxismo-leninismo, hasta lo que podríamos llamar centro-izquierda. Ellos se definen en sus Estatutos como un partido de izquierda no dogmático ¿Qué significa? Pues que no pertenecen a ninguna corriente concreta. A mí me gusta definirlos como un partido socialdemócrata. En su interior, hay gente de muy diversa. Desde quienes se declaran seguidores de Keynes, como el actual Presidente en funciones de la Generalitat, Pere Aragonés, que en un libro que ha publicado dice que él se siente más próximo de Keynes que de Marx. Aunque también podríamos interpretar que Keynes es de izquierdas, en la medida en que defiende la intervención del Estado para resolver las diferencias económicas y sociales. También cabe una persona como Joan Tardá, que podría ser un marxista. En estos momentos, en el Ayuntamiento hay una persona como Miquel Puig, que procede de Convergencia. Esa es la esencia de Esquerra: una izquierda un poco fluida.

¿Cómo se explica que, considerándose de izquierdas, ERC no se haya integrado en alguna de sus grandes corrientes históricas?

Como mucho, Esquerra podría encajar en la II Internacional porque, aunque no se hayan definido, por las razones que sean, se pueden asimilar, en cierta manera, a lo que vemos hoy en el PSOE.

¿Originariamente, Esquerra no era más bien un partido de corte progresista, primo-hermano, por ejemplo, de la Izquierda Republicana, de Azaña?

Tengo la sensación de que hoy se utiliza “progresista” casi como sinónimo de izquierdas. Esquerra Republicana tiene una vocación de lo que los politólogos llaman catch-all party. Es decir, que intenta atrapar de un partido y de otro. Es un partido en el que se puede sentir relativamente cómodo, como independiente en sus listas, un comunista ortodoxo como Joan Josep Nuet, o un Miiquel Puig. 

¿Abrir así el foco no significa que en ERC late una vocación “movimentista”, al estilo de lo que conocemos como movimientos de liberación nacional?

Sí, pero tiene una estructura de partido. Tiene su Consejo Nacional, Ejecutiva, Estatutos… Tiene una organización de partido, a diferencia de su actual socio de Gobierno y futuro rival electoral, que es Junts per Catalunya, que de momento es más un movimiento orientado a captar a todos los independentistas de Cataluña. En el programa de JxC no hay ninguna propuesta que pueda aclarar si están a la derecha o a la izquierda. Esquerra, igual que el PNV, tiene una estructura de partido. Pero, sin embargo, también tiene esa voluntad de eso que en catalán se llama “pal de paller”. Es decir, espacio central de la política catalana, y eso está en contradicción con ser muy rígido ideológicamente. Necesitas tener fronteras amplias para, en un momento dado, poder pactar con la izquierda de su primer apellido (Esquerra), con los socialistas y los comunes. Pero como también tiene ese segundo apellido “de Cataluña”, no se va abandonó el Frente Nacionalista, actualmente Independentista. Tiene una vocación de substituir a lo que en los años 90 fue el pujolismo.

También está muy de moda la discusión sobre “republicanismo”. Los hay que defienden una República española y otros, como Esquerra, que ahora hablan de una República catalana ¿En sus orígenes, Esquerra era partidaria de una República catalana, dentro de la República española?

Hay dos momentos, en 1931 y en 1934. Eso también es consecuencia de eso que yo llamo las “almas de Esquerra”. ERC es originariamente una mezcla de esas personas que entran con la bandera del catalanismo. Francesc Maciá, que es el líder de Estat Catalá, pone en el acento en lo que hoy llamamos independentismo, en crear un Estado catalán, y hay otra parte del partido que es más federalista. Companys, por ejemplo. Ellos mismos se provocan el 14 de abril, cuando Companys proclama la República, sin adjetivos y, a continuación, Maciá proclama la República catalana, que “con toda generosidad vamos a acompasar con nuestros compañeros republicanos españoles”. Luego, en 1934, está la proclamación de Companys del 6 de octubre contra el gobierno de Lerroux y la CEDA: “Proclamo el Estado catalán, de la República federal española”. Cosa que no existía, porque la Constitución republicana no era federal. No olvidemos que Esquerra gobernó la Generalitat durante la República, en coalición con la pequeña Unió Socialista de Catalunya, que acabó formando parte del PSUC.

¿Los intentos de unir nacionalismo y socialismo no es, como ponen de manifiesto muchos ejemplos, como amalgamar aceite y agua?

Creo que es factible, y tenemos mil ejemplos, definirse en el campo social y en el nacional. Pero luego están las decisiones estratégicas que hay que ir tomando como partido en cada momento. O sea, a mí me caen bien las dos cosas, se dicen, pero en este momento concreto, ¿Por cuál apuesto? ¿Por aliarme con las izquierdas, y les transmito mi tono nacionalista, un poco para dar color (el Tripartito, por ejemplo)? ¿Apuesto, sino por el pacto nacional (el Frente Nacional, dijéramos) y lo otro queda un poco más relegado? ¿Intento atraer a Convergencia un poco a la izquierda, pero en el fondo apuesto por el Frente? Lo que fue la actitud de Esquerra entre 1980 y 1990, y luego entre 2012 y 2017, sobre todo a partir de 2010, cuando Esquerra pierde más de sus diputados, en las elecciones posteriores al gobierno Montilla. Entonces, ERC queda relegada, se produce la dimisión del líder Puigcercós y se imponen dos cosas. Por un lado, una unidad interna que no había existido prácticamente desde el día uno del nacimiento del Partido. Unidad interna que se mantiene hoy en día, insólita en sus 90 años de vida. Y se impone ese giro: vamos a dejar ese pacto de izquierdas y vamos a abrirnos otra vez al Frente nacionalista. 

Oriol Junqueras representa para muchos lo que es Esquerra ¿Su perfil no resulta un tanto diferenciado respecto a la imagen, digamos, formal del partido?

Evidentemente, Junqueras es independentista. Con sensibilidad social, evidentemente también. Creo que eso es, básicamente. Es una persona que se define como católica, cosa que no deja de ser una cierta anomalía en un partido básicamente laico. Esquerra no es un PNV, no es una Convergencia. No se entiende esa foto que se ve de Puigdemont, Torra y Elsa Artadi, en Waterloo, que tiene una imagen de la virgen de Montserrat en medio. Si allí hubiera habido gente de Esquerra, eso no se entiende mucho. Junqueras hizo la tesis doctoral investigando en el Vaticano… Esto él lo reconoce y, de alguna manera, le ha permitido entrar en contacto con otros sectores en los que, por ejemplo, Carod Rovira no hubiera tenido fácil acceso. Entró en el partido volviendo a incorporar conceptos como el valor de la familia… En este sentido, es menos ideologizado que un Carod Rovira, que es una persona que venía del PSAN, que era un nacionalismo marxista, del antifranquismo… Junqueras es más joven y no ha vivido el antifranquismo tan directamente y está menos ideologizado, pero eso no le quita tener sensibilidad social.

¿Tampoco, entonces, la apariencia de independentismo radical que puede transmitir Esquerra se corresponde del todo con la realidad?

La prueba de esto la tenemos hoy en el hecho que Esquerra es uno de los partidos más detestados por el sector independentista más radical. Acércate ahora a un dirigente de Esquerra y pregúntale ¿Qué tal? ¿Cómo estás? Y lo primero que te dirá es "que estos tíos de los CDR que nos están machacando". ¿Por qué? Porque han optado por la estrategia del diálogo, que es una estrategia que mantuvo Esquerra a lo largo de su historia, excepto en el período del 2012 al 2017. Esquerra ha sido el único partido independentista parlamentario desde que, a principios de los 90, se definió como independentista. Antes se podía intuir que Heribert Barrera era independentista, pero Joan Hortalá igual no. Cuando con Àngel Colom se declara ERC independentista, acude a él mucha gente del independentismo extraparlamentario. También logra en ese momento la liquidación de Terra Lliure. En ese momento, Esquerra es la única representación del independentismo en el Parlamento.

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