Los otros catalanes

Después de la lectura de 'Els invisibles' (Llibres a l'Abast, Edicions 62) he reafirmado mi convicción de que no se puede abordar la realidad con generalizaciones simplistas ni con la idea de que las tradiciones y el pasado determinan inevitablemente el presente y el futuro de las personas y las comunidades. Perdonen esta frase algo densa para explicar como me ha quedado el cuerpo después de leer el libro que ha coordinado Andreu Farràs y en el que han trabajado cuatro periodistas: Pau Farràs, Imma Santos, Gemma Varela y Andrea Vargas.

Encontrarán en él las historias de 31 inmigrantes explicadas en primera persona. Son ciudadanos y ciudadanas que han llegado a nuestro país procedentes de 26 países diferentes y que explican tanto su trayectoria y experiencia antes de llegar aquí como las sensaciones que han tenido por como les hemos acogido y qué piensan de nuestra sociedad. Les vemos a ellos pero también nos vemos a nosotros a través de sus vivencias y opiniones.

Descubrirán, si se adentran en las 440 páginas de este ejercicio periodístico y sociológico, que sus protagonistas tienen las mismas preocupaciones que nosotros o muy parecidas, que los hay que se suman a la reclamación de la independencia de Catalunya y otros que no entienden ni comparten esta reivindicación, que los hay que creen que hay que abrir las fronteras a todo el mundo y otros que creen que ya hay demasiados inmigrantes dentro, que unos aprenden catalán con facilidad y a otros se les resiste y  que, en general, se sienten bien acogidos y que quieren llevar vidas tranquilas, constructivas y contribuir a mejorar nuestra sociedad.

Francisco Candel popularizó la expresión 'los otros catalanes' para referirse a las personas que vinieron a trabajar a Catalunya en las décadas de los 50, 60 y 70 del siglo pasado, procedentes de Andalucía, Extremadura, Galicia o Murcia. Sólo los más fanáticos no consideran catalanes a estas personas y a sus hijos y nietos. La expresión de Candel se puede aplicar perfectamente a los chinos, afganos, hondureños, marroquíes, senegaleses o paquistaníes que viven entre nosotros desde hace ya años. No es que vivan entre nosotros. Somos nosotros.

Y ahora nos toca a todos hacer un gran esfuerzo para superar la crisis económica y social que nos ha traído la pandemia de la Covid-19. Cuando dicen que 'juntos ganaremos al virus', tenemos que contar con el esfuerzo de estos 'invisibles', sobre muchos de los cuales pesa la amenaza de ser los primeros en quedar atrás si no se hace frente a este reto con eficacia y medidas políticas y económicas justas.

Bien pensado, después de leer 'Els invisibles' me he quedado con la duda de aclarar en qué momento y porqué una persona se siente o es 'catalana'. ¿Porque no se lo leen y cuentan cómo lo ven?

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