«El gran error de la izquierda es que nos hemos callado mucho»

Entrevista a Jesús Ángel Prieto Villanueva
Jesús Ángel Prieto Villanueva | Autor: Àngel Guerrero
Jesús Ángel Prieto Villanueva | Autor: Àngel Guerrero

Historiador del arte y cineasta. Profesor de la Escuela Massana, donde creó el Taller de Procedimientos Contemporáneos de la Imagen. Es de Federalistes d’Esquerres, y acaba de co-realizar, junto a Rosa Botella, Ferida oberta, un documental sobre la división social en Cataluña.

¿Qué se cuenta en Ferida Oberta?

Es una idea de mi mujer, y mía. Ella es psicóloga, siempre cerca del cine, y yo cineasta. En un momento determinado, hace ya un tiempo, empezamos a preguntarnos qué estaba pasando aquí ¿Hay una herida, o no? Salía alguien diciendo no hay ninguna herida, que todos somos amigos; lo que pasa es que tenemos un debate importante. Otros afirman que están rotos por la mitad. En nuestros grupos de watshapp, empezamos a no poder tocar ciertos temas. También en la familia se fueron obviando cosas. Lo dudamos mucho, hasta que, en junio de 2018, decidimos abordar el tema. Recurrimos a una encuesta, como amplio paraguas sociológico, siempre a través de amigos, de amigos de amigos…, que nos permitiera abordar la cuestión de manera más personal, no de puerta fría. Así, fuimos armando esos 29 personajes, con la intención de que fuesen de toda condición política, rango social, geográfico, género… Y, sobre todo, que las preguntas básicas fueran de carácter afectivo y no político.

El resultado es un documental equilibrado, abierto, y especialmente sincero. Su formato admirable.

Con Rosa teníamos muy claro que no queríamos la típica tertulia de expertos, sino gente que va desde el jubilado, al administrativo, el empresario, el académico, al político municipal joven que no le conoce nadie… Prestamos mucha atención a esta labor de selección, porque si tratábamos de implementar lo sentimental, los sentimientos hay que tratarlos en toda su amplitud. No podíamos quedarnos en un panel de celebridades, de universos cerrados. El trabajo con Rosa ha sido en este sentido fundamental, porque su experiencia de trato con mujeres, el haber escuchado muchísimo, hacía que la manera en como realizaba las preguntas hacía que la gente se abriese. Buscábamos una aproximación muy directa, personal, empática. Conseguimos un acercamiento, en cada entrevista, con personas que pensaban de modo diferente, pero que las entendíamos. Hay un momento que una entrevistada llora y la entrevistadora le da un pañuelo. Fue espontáneo, pero resulta magnífico.

La política, imprescindible para arreglar los platos rotos, dispone de recursos propios para contribuir a salir del trance ¿Ocurre lo mismo fuera de ella, en el trabajo, los círculos de proximidad, la sociedad…?

Rosa y yo, nos hemos dado cuenta que quienes habían sido independentistas de toda vida no perciben la herida. Aprecian un mundo nuevo, el cambio de ser residuales a formar parte de una corriente mayoritaria… Lo viven con ilusión, pero aceptan cohabitar con la herida. Los que no están en el ámbito independentista notan la herida porque, de repente, se han sentido expulsados del marco social, sin haber hecho nada. No se habían enfrentado con nadie y, sin más, se les ha hecho saber que no forman parte de Cataluña. Cosa que afecta no solo a las relaciones aquí, sino con España, con el resto del mundo. Pero el ámbito donde la herida está en carne viva es en el converso. El que se pasó del autonomismo al independentismo. Tiene el hígado roto.

La película transmite tensión dramática. La que hay en los protagonistas que, de algún modo, parecen contaminados por algo tóxico, que flota en el ambiente…

Hay un personaje en la película que habla de ese silencio, discrepancia sutil, no contar contigo… Algo que se produce en ámbitos profesionales y en ciertos territorios, donde te sientes excluido, sin capacidad de diálogo, abocado a soslayar las cosas. Esta atmósfera, que el otro no ve, va socavando la convivencia, separando de forma soterrada a las personas.

¿Y todo esto, que parece ser de hoy, no viene en realidad de bastante lejos?

Viene de lejos y, específicamente, como ya sabemos, de Pujol. De ese nacionalismo suave, que nos integraba a todos, pero que, poco a poco, por debajo, iba creando el caldo de cultivo para llevarnos donde hemos llegado. Lo único que aquello consiguió fue disimular una realidad que no se asumía. Cuando el PSUC hablaba de “un suelo pueblo”, manejaba un concepto laxo, que no plantaba cara al nacionalismo. Somos de la familia, se pensaba, y no vamos a entrar en detalles porque, al final, el cuñado se va a pelear con el suegro. Y esto hizo crisis cuando ese paraguas de la familia empezó a dar cobijo a demasiados posibles herederos, hasta que algunos, como dijo uno de los entrevistados en El Triangle, se pusieron a “escriturar la finca”. La finca era suya. La izquierda, y la derecha no de su cuerda, piruleaban, pero no molestaban mucho. En el momento en que todo el mundo empezó a querer un trozo de la finca, montaron el pollo, porque “la familia somos nosotros”.

¿Restañar la herida abierta no exige un esfuerzo redoblado de lucha cultural, ideológica, algo que la izquierda ha supeditado a la política? 

Totalmente de acuerdo. El gran error es que la izquierda nos hemos callado mucho. Viçens Navarro lo decía hace ya tiempo: ¿Cómo que no hay lucha de clases, tras el nacionalismo? La lucha de clases es el motor. El concepto de utopía disponible, está muy bien contado en Ferida Oberta. Mucha gente se agarró a ella, entre otras cosas, ante el embate de la crisis económica. La utopía disponible, que era más bien de izquierdas, en los 2000 se estaba difuminando. Nadie propone hoy una utopía del comunismo. Recuerdo un debate en el que se estaba planteando la denominación de lo que ahora es “Cataluña en Común”, que se decía debería denominarse “Cataluña Comunista”. Y no salió, claro. Porque, hoy en día, eso está mal visto. Por eso, algo que alarma (que una de las personas del documental lo expresa claramente) es que se diga que se quiere hacer una República y no se explica con quién ¿De izquierdas? ¿De derechas?,¿De qué corrientes ideológicas?

El veterano historiador escocés, más leído del país, Tom Devine, consideraba especialmente grave, ante el referéndum de Escocia, el que se pudiera supeditar a una decisión puntual el pasado, presente y futuro de la gente.

En ese sentido, el título de la película Mientras dure la guerra está muy bien. Querían poner a Franco mientras durase la guerra, pero aguantó 40 años. Se convirtió en irreversible. 

Ferida oberta deja una sensación de desasosiego, como el que mucha gente experimenta en su vida cotidiana ¿Seguiremos así siempre?

Teníamos quince horas de diálogos. Cuando fuimos seleccionando, nos planteamos escoger opiniones sobre el futuro. Hay quien dice que esto no se va a arreglar nunca. También quien espera que esto se arregle, porque vamos a aceptar que tenemos ésta herida y sabremos convivir con ella. Es una posibilidad. También se opina que hay que reconocer que esto ha sido una locura transitoria y, aunque no se pida perdón, al menos se podría reconocer que ha sido una equivocación. Y a partir de ahí, volver a construir. Incluso hay quien dice esperar que no se proyecte esto como una cuestión de futuro, que debe afrontar desafíos como el de la crisis climática. Esa gente habla y, al final, una chica muy joven, Bruna, aparece sin decir nada y mirando hacia arriba.

Mientras tanto, que es lo más recomendable ¿Aguantar el chaparrón, pelear, quitarse del procés y la sal, como recomendaba Neri Daurella?

Una de las personas entrevistadas en la película dice que hay que estar todo el rato justificándose ante el ente amarillo. La imagen siguiente es una flor amarilla y una abeja libando. Se trata de una metáfora abierta, en la que no sabemos muy bien que queremos decir, pero sí que tiene algo de referencia al porvenir. La realidad continúa. En una imagen hay gente bailando “country” en una plaza de pueblo. También hay una imagen de pasos en la arena. Somos polvo de estrellas, que se piensa a sí mismo ¿Por qué provocarnos heridas, cuando venimos de dónde venimos? Hay que abrir mucho la mente, porque como dice otro protagonista de Ferida oberta, procedemos de diferencias cognitivas muy marcadas, pero hay que hacer un esfuerzo por juntarlas.

¿Cuándo se tiene un pájaro en la cabeza, como dice Bernardo Atxaga ¿Cómo volver a la pluralidad?

Cuando uno tiene ese pájaro es capaz de torcer la realidad hasta límites insospechados. Cosa a la que contribuye de manera decisiva, por ejemplo, TV3, con noticias nostres, del procés, absolutamente anodinas, de lo buenos que somos los catalanes; y noticias internacionales de dos minutos. Eso va haciendo una jibarización del pensamiento del espectador.

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