Compromiso federal

Durante los últimos siete años, todos los nacionalismos, que querían acentuar el conflicto entre Catalunya y España, por sus propios intereses electorales, tenían bastante con hablar de enfrentamiento entre el centralismo y la independencia. Nadie daba espacio a otra alternativa, la federal, ni los medios audiovisuales ni los escritos. Muchas personas se definían como federalistas a título personal, pero dudando de que nunca pudiera ser una alternativa posible, puesto que faltaba un compromiso claro por parte de personalidades y de partidos.

Pero las últimas elecciones generales que han dado al PSOE la mayoría absoluta en el Senado y la decisión del presidente Sánchez de elegir el filósofo, catedrático y escritor Manuel Cruz, como presidente del Senado, ponen de manifiesto, que hay un compromiso federal. Y las primeras declaraciones de Cruz, que no ha escondido nunca su condición de federalista ni de haber sido el primer presidente de Federalistes d'Esquerres, han dejado bien claro su compromiso.

Una de las carències de la actual organización del Estado español, que podría parecer federal por su descentralización, ha sido la carencia del ejercicio de un gobierno compartido entre las autonomías y los diferentes niveles de la administración. Las propuestas del profesor Cruz fueron claras en el discurso de toma de posesión de su cargo: que el Senado potencie las conferencias de presidentes autonómicos y los encuentros sectoriales de consejeros autonómicos. El gobierno compartido permite la cooperación en beneficio de los intereses de la ciudadanía, y tal como dijo el nuevo presidente: "Que sea el Senado donde se debata y diseñe un nuevo sistema de financiación autonómica y local que garantice la prestación de unos servicios públicos dignas que satisfagan las necesidades de los ciudadanos sin que importe donde vivan".

Cómo lo elogia Antonio Muñoz Molina (EL PAIS 1-6-19) " Manuel Cruz se propuso practicar el activismo de la racionalidad democrática y la investigación del compromiso y la concordia cuando más dominaban los gritos sin razones". Somos muchas y muchos los que nos asociamos a Federalistes d'Esquerres porque creemos que era y es la hora de la responsabilidad ciudadana y la hora de pedir responsabilidad a los políticos, para que sean la convivencia y la concordia las que permitan construir puentes de entente ciudadana. Jordi Amat (2017) ya ha podido hacer el relato de los últimos años del conflicto entre gobiernos de Catalunya y España en La confabulación de los irresponsables.

No hay más irresponsabilidad que el supuesto dirigente político que potencia el odio y enfrenta a ciudadanía con policía y también policía con ciudadanía y no asume la responsabilidad de sus actos. Siempre son los otros los culpables, sea porque ellos siguen un mandato que dicen que les determina sea porque la gente no quiso marchar de determinados lugares, cuando son los supuestos dirigentes quienes la convocaron. La democracia ha servido para escoger representantes, no mandatarios determinados que no pueden decidir nada, porque siempre obedecen las órdenes de su pueblo. Si sólo sigues órdenes no puedes ser ni libre ni responsable, ni puedes ejercer ningún tipo de negociación federal, para atender los conflictos y necesidades de la diversidad.

Después de las elecciones municipales es también hora de que los dirigentes políticos electos dejen las ambigüedades ideológicas, se vuelvan responsables y sepan establecer los pactos necesarios para gobernar para la mayoría de su pueblo, no para los intereses de sus partidos. "Todos somos del pueblo pero ninguno de nosotros es el pueblo" como dijo Meritxell Batet en su primer discurso como presidenta del Congreso de los Diputados. Los esencialismos empiezan siendo identitarios pero acaban escondiendo intereses económicos o intereses de poder partidista. Por eso cuesta tanto llegar a acuerdos, porque muchos esconden que los objetivos reales son ocultos o sólo entelequias imaginarías.

Para Pi i Margall el compromiso federal, empieza en el municipio, porque los gobiernos tienen que trabajar por las necesidades de los más cercanos. La subsidiariedad es un principio de governanza federal y el interés del bien común de la sociedad es el que tiene que guiar los pactos de los gobernantes. La ciudadanía es diversa y plural, y los gobiernos tienen que trabajar por la convivencia de la diversidad. El dominio de una identidad sobre las otras no es buena ni para la salud personal ni para la salud de los pueblos, y por desgracia se asemeja mucho al totalitarismo.

El compromiso federal busca el consenso por el bien de los objetivos comunes de la sociedad de que forma parte, pero siempre se hace responsable de sus compromisos y sabrá rendir cuentas a sus electores.

No queremos dirigentes mandados. Necesitamos representantes responsables.

 

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