El Delta del Ebro sufre una plaga de hongos tóxicos

La producción de arroz ha disminuido un 30% y los labradores también sufren la invasión del caracol manzana
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Los problemas se acumulan sobre el Delta del Ebro, uno de los ecosistemas naturales más importantes de Cataluña. En las últimas semanas, los campos de arroz han sufrido el ataque del hongo Pyricularia oryzae, que seca y malogra la espiga de la planta. Esto ha provocado, según las estimaciones de los labradores, que la cosecha de este año –que justo ahora acaba– haya quedado reducida en un 30%.

Este hongo, que se ha expandido debido a las altas temperaturas de este verano, acompañadas con una humedad del 90%, desprende una sustancia tóxica que mata la planta del arroz. Especialmente devastador ha sido su efecto en los campos que cultivan la variedad del arroz bomba, donde se ha perdido la cosecha. Los labradores afirman que hay un producto químico, el tricicazol, que es muy útil para combatir la plaga del hongo Pyricularia orzyae, pero su comercialización en el Estado español está pendiente de que se obtenga la autorización pertinente.

La presencia de este hongo en los arrozales se suma a los estragos que provoca, desde hace ocho años, la plaga de caracoles manzana, una especie exótica que ha colonizado los campos del Delta y que devora las plantas de arroz. Ante la impotencia para parar esta invasión con métodos biológicos o químicos, la Generalitat ha optado por aconsejar a los labradores que inunden los arrozales con agua salada para, de este modo, exterminar los caracoles manzana, cosa que aún no se ha conseguido. Al contrario, esta especie continúa su expansión por el Ebro y ya se han localizado colonias a la altura de Miravet.

La inundación de los campos del Delta con agua de mar provoca dos efectos contraproducentes. Por un lado, incrementa la salinización de los cultivos, que sufren los efectos de la progresiva regresión de la línea de costa y el incremento de la intrusión del agua marina río arriba. Por el otro, altera el hábitat de las aves migratorias, que se instalan en las zonas de agua dulce de esta reserva de la biosfera de la Unesco. Según el International Waterbird Census (IWC), el año pasado el número de pájaros que eligieron el Delta del Ebro para invernar disminuyó entre el 15% y el 40%, según las especies.

Para hacer frente al problema del caracol manzana y de la salinización de los cultivos, el IRTA –el organismo de la Generalitat que hace investigación e innovación en el ámbito de la agricultura– está ensayando una nueva técnica para el cultivo del arroz, sin necesidad de negar los campos. Pero esto se considera que tendría un impacto muy negativo para las aves migratorias que encuentran cobijo y alimentación en el Delta.

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