La noche de los perdedores

Dicen que el 27-S ha ganado Catalunya a pesar de haber dejado un país doblemente partido entre ricos y pobres, e independentistas y unionistas. Dicen que el 27-S ha ganado la democracia a pesar de la vergonzosa guerra sucia del gobierno español para alimentar el voto del miedo y de la manipulación de la prensa subvencionada por el masismo vendiendo que todos los catalanes querían la independencia. Es curioso como en la noche electoral todos piensan que han ganado aunque los resultados electorales no digan lo mismo.

Hablando claro, los únicos partidos que han salido ganando con estas elecciones han sido Ciutadans (con 25 escaños) y la CUP (con 10 escaños). El resto, mejor que se calle y, en el caso del PSC, acepto que Miquel Iceta mueva un poco la cadera. La crispación de una campaña electoral que deseo que no vuelva a repetirse nunca más por razones de salud mental, se ha llevado por delante a Josep Antoni Duran, el incombustible líder de Unió con más vidas que un gato hasta el pasado domingo. Como extraparlamentario, Duran lo tendrá muy difícil para ser ministro a no ser que se haga militante del PP o del PSOE. Y si esto no le convence siempre se puede hacer socio del bufete de abogados de Miquel Roca y defender a la Infanta Cristina. Como mínimo le dará para pagarse la suite del Hotel Palace.

El segundo escabechado de las elecciones del 27-S ha sido el candidato popular. Sólo a un Mariano Rajoy que todavía no sabe que la Tierra es redonda se le ocurre colocar a un personaje tan odiado como Xavier García Albiol al frente de la lista del PP en Catalunya. Aplausos y ovaciones es lo que se merece Rajoy y su equipo por haber pensado que las barbaridades de Albiol sumarían votos y per haberle hecho el trabajo a la parejita perfecta de Ciutadans Kent-Rivera y Barbie-Arrimadas. La ceguera mesetaria con la que el PP interpreta siempre lo que pasa en Catalunya sólo se explica por unas cataratas imposibles de operar porque han traspasado la retina y se han incrustado en el cerebro.

Siguiendo la lista de caídos, tenemos el caso del candidato de Catalunya Sí Que Es Pot, un invento que ha intentado aprovechar el efecto Colau y que ha fracasado estrepitosamente no solamente por su ambigüedad respecto a la cuestión nacional. Josep Lluís Franco Rabell era un mal candidato de entrada: poco conocido excepto entre el movimiento vecinal barcelonés y demasiado mayor para encabezar un proyecto nuevo. CSQEP también se ha equivocado a la hora de poner todos los huevos en el cesto de Podemos porque Pablo Iglesias es visto en Catalunya como un caudillo con un discurso populista y demodé. Además, puestos a ser radicales, aquí ya tenemos nuestra genuina izquierda anticapitalista, feminista e independentista. Y ahora tiene la sartén por el mango.

Sin embargo, la vida tiene un peculiar sentido del humor. Resulta que de todos los damnificados, el candidato que más ha perdido este 27-S es el que ha ganado las elecciones. Evidentemente no hablo de Raúl Romeva, que pasará a la historia como el chico de los recados. Hablo de Artur Mas, el cabeza de lista real de Junts pel Sí colocado de número cuatro para ahorrarse durante la campaña los garrotazos por la corrupción, las privatizaciones y los recortes sociales de su gobierno. Los discretos 62 escaños conseguidos por CDC y ERC demuestran que las alianzas preelectorales nunca suman y que el único objetivo de Mas con este pacto era aferrarse a la poltrona.

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