O Mas o el diluvio

Cuando los convergentes -que se ve que es como debemos referirnos ahora a los miembros de Convergència Democràtica de Catalunya- se dieron cuenta de que la propuesta de la lista ‘del’ o ‘con el’ presidente se convertía en la lista ‘sin’ el presidente se sintieron traicionados por sus compañeros de proceso. Artur Mas, que lo ha hecho todo, que se ha entregado en cuerpo y alma a la causa de la independencia, quedaba al margen de la fase final del proyecto. ¡Impensable!

Estamos acostumbrados a las películas en las que el protagonista, para salvar a la humanidad en peligro, se inmola, entrega su vida por el bien del resto del mundo. La última escena del filme suele ser un memorial en recuerdo del héroe, mientras ondean banderas, suenan himnos, sus familiares se abrazan, se deslizan algunas lágrimas y un hijo suyo se besa con una joven hermosa y orgullosa del suegro desaparecido.

Al parecer, Mas no tendría suficiente con eso. Tiene ‘mono’ de protagonismo y necesita continuar al frente del barco que marcha hacia Ítaca. Una temporadita más por lo menos.

Cuando lo vió con un pie fuera del barco, su entorno mediático y partidista empezó a bramar que sin él no se iba a ninguna parte. O el presidente cruza el primero la meta o aquí no se independiza ni Dios.

El tema es ahora si los catalanes independentistas han madurado ya, son lo suficientemente adultos como para no necesitar un mesías que les dirija o, como piensan algunos, muerto el perro se acabó la rabia. Desde el centralismo, muchos apostaban por cargarse a Mas convencidos de que así se cargaban de paso al movimiento independentista.

Ahora que quien discute su liderazgo no es Jorge Fernández Díaz sino Muriel Casals, Jordi Sánchez o Oriol Junqueras, ¿qué debemos pensar?

Un amigo mío, analista de los secretos y misterios del proceso, cree que la mejor jugada para salvar Mas es la propuesta de la CUP: haces elecciones el 27 de septiembre, con una lista sin políticos y sin Mas, claro. Gana esta lista pero sus miembros impiden que se elija presidente. Y dos meses después se convocan unas nuevas elecciones, a las que, Mas, que mientras tanto habrá seguido siendo presidente en funciones, se presenta al frente de … aquí mi amigo ya se para y no se atreve a mojarse.

Si me preguntan a mí, diría que el sacrificio de Mas haría que el independentismo sincero ganase simpatizantes.

Y si me siguen preguntando, les diría que entre Mas y el diluvio, por mí que llueva mucho, que hace demasiados días que sufrimos mucho calor.

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