José Antonio Griñan ha renunciado este martes formalmente a la presidencia de la Junta de Andalucía, una decisión que ya anunció a finales de julio y que ha tomado debido a la polémica generada por el caso de los ERE. A partir de su renuncia el Gobierno andaluz entrará en funciones y Griñan seguirá de presidente hasta la próxima semana.
En una comparecencia de prensa después de presentar su dimisión en la reunión del Consejo de Gobierno, ha justificado su marcha por una necesidad de cambio generacional y de visión en la política andaluza, a pesar de que es evidente que su salida responde básicamente al escándalo por el caso de los ERE. De hecho, ha reconocido que quiere preservar a la Junta de Andalucía de «la erosión que se ha producido con la monopolización del debate» con su figura y la relación que tiene con el caso.
Después de este paso dado por el dirigente socialista andaluz, la ComisiónEjecutiva Regional del PSOE de Andalucía (PSOE-A) se reunirá para proponer a la actual consejera de Presidencia e Igualdad, Susana Díaz, como candidata para ser investida nueva jefa del ejecutivo autonómico. Una decisión que será ratificada este jueves por el PSOE-A. El relevo de Griñan asumirá el cargo con la misión de renovar la Junta manteniendo la alianza con Izquierda Unida (IU), que ha puesto como condición que no haya imputados en el Gobierno.
Precisamente, con el objetivo de que José Antonio Griñan esquive la polémica por el caso de los ERE, el PSOE podría plantearse su designación como senador en representación de la comunidad autónoma andaluza para que siga siendo aforado, según explica El Confidencial. Una vez deje de ser presidente de la Junta, Griñan seguirá ocupando el cargo de secretario general del PSOE-A y de presidentefederal del partido socialista.











