Convergència consuma la destrucción de COM Radio

La emisora de la Diputación de Barcelona deja de transmitir las 24 horas después de un largo proceso para desmantelarla
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Le ha costado un par de años, pero CiU ha acabado eliminando la emisora de radio que tanta fastidio les ha causado en los últimos años: COM Radio. Ha sido un proceso gradual que se ha consumado este verano y que tomará carta de naturaleza en el mes de septiembre. Las emisiones radiofónicas que se sintonizaban el 91.0 de la FM han dejado de tener continuidad y por este dial sólo se emitirán un informativo matinal, uno al mediodía y uno o dos por la tarde/noche a partir del próximo mes. El resto de horas, el 91.0 quedará silenciado, con el agravante de que el Ayuntamiento de Barcelona ha pagado un millón y medio de euros para que la Diputación de Barcelona se haga cargo del mantenimiento de la emisora municipal. Lógicamente, este dinero supera el coste de la modesta emisión que mantendrá la XAL para esta frecuencia los últimos cuatro meses de 2013.

 

El consejero delegado de la XAL, Francesc Pena, en la junta extraordinaria en la que salvó por los pelos su cargo el pasado 25 de julio, justificó así el desmantelamiento de la emisora de radio: «El sistema vigente, fruto del automatismo en la gestión, era insostenible y poco responsable. Como consecuencia de estas gestiones deviene innecesaria la obligación de ofrecer una emisión de 24 horas al día». Un novedoso pacto CiU-PP-ERC evitó, ese día 25, que Francesc Pena fuera cesado, pero la espada de Damocles se mantiene sobre su cabeza permanentemente y su marcha de la dirección de la XAL es cuestión de meses o semanas. ¿Qué pasará, pues, con la emisora que acaba de dejar coja?

Cuando se vaya, Pena habrá cumplido las directrices que le dio el consejero de la Presidencia, Francesc Homs, cuando le colocó en el cargo: cargarse la COM, entregar las emisoras vinculadas a la Diputación de Barcelona al sector privado (con especial preferencia por RAC1) y pasar todo el dinero posible a las emisoras con problemas de los ayuntamientos de CiU. ¡Operación casi completada! COM Radio ya no existe. La XAL ha renunciado a las licencias de 21 emisoras que le reclamaba el sector privado. Pena lo justifica en su informe diciendo que esta decisión responde a «un replanteamiento total de la estrategia llevada a cabo hasta ahora». Y, finalmente, las emisoras convergentes ya han tapado algunos agujeros económicos gracias a los favores de la XAL.

A estas instrucciones hay que añadir la de pagar los favores prestados a CiU por parte de algunos periodistas cercanos a la causa de Artur Mas. Así, mientras se justificaban despidos de acuerdo con la situación económica de la XAL, se contrataba a Vicent Sanchis o a Vicent Partal con unos honorarios que por ahora se mantienen en secreto. Poco a poco han ido entrando en los despachos administrativos personas procedentes de esta misma área, con poco trabajo que hacer y buenos sueldos a cobrar. De hecho, las sillas que han quedado vacías de algunas de las personas despedidas han pasado a ser inmediatamente ocupadas por los convergentes recién llegados.

Todo apunta a que el único interés que tiene la dirección convergente de la XAL es, aparte de repartir entre amigos y emisoras de la propia cuerda, es conformar una potente herramienta de propaganda ideológica televisada. Así se explicaría el mantenimiento del informativo matinal, de inequívoco sello convergente, retransmitido por la red de televisiones con una cobertura importante a lo largo de toda Catalunya, y la continuidad del programa nocturno dirigido por Vicent Sanchis, emitido directamente por las televisiones sin pasar por la radio, aunque no se descarta que ocupe una de las franjas nocturnas previstas por los informativos de la próxima temporada.

La conexión por satélite con las emisoras sólo funcionará las horas en que se emitan estos programas. Lo explicaba Pena en su informe: «se renuncia en el mes de septiembre a mantener el servicio de satélite las 24 horas del día para centrar los esfuerzos de producción en las franjas principales, que coinciden con aquellas en las que se emiten productos informativos de servicio público».

Precisamente, la expresión «servicio público» aparece muy poco en el informe que sintetiza en un texto mal escrito, cargado de errores gramaticales y ortográficos, lo que CiU ha hecho con los medios de comunicación de la Diputación de Barcelona y lo que piensa hacer en el futuro inmediato si los partidos de izquierda no lo detienen en los próximos tiempos.

 

Salvado por el PP
Hace un mes, el consejero delegado de la XAL, Francesc Pena, comunicaba a sus personas de confianza que dejaba el cargo y que regresaba a Caixa Galicia, el anterior puesto de trabajo de quien hizo un salto estrambótico de las finanzas al periodismo . Decía que estaba cansado y que no aceptaría ningún revolcón más. El primero había sido la negativa del pleno de la Diputación a aceptar el expediente de regulación de empleo de 77 trabajadores de la XAL. El presidente de la Diputación, el convergente Salvador Esteve, se asustó por la ruidosa protesta de los trabajadores a las puertas del palacio donde tiene su sede la corporación provincial en la Rambla de Catalunya, y tumbó el ERE que llevaba Pena bajo el brazo.

El segundo revolcón estuvo a punto de producirse en el pleno en el que PSC e ICV presentaron una moción pidiendo su cabeza y la reincorporación de los 15 trabajadores despedidos el 19 de junio. La abstención del PP dejó a CiU en minoría y sólo una maniobra de última hora permitió que Pena cogiera un poco de aire y se pospusiera un mes la votación. En este periodo, el grupo del PP cambió su voto y se opuso a las propuestas de los grupos de izquierda de la Diputación, aunque dejó la puerta abierta a no obstaculizarlas después de las vacaciones.

Los movimientos que se habían producido en los últimos tiempos para encontrar un nuevo destino honorable para Pena y para buscarle un sustituto con el sello de CiU –pero aceptable para PSC e ICV– han quedado, por lo tanto, en el aire. El mismo director de contenidos de la XAL, Rafael de Ribot, incomprensiblemente marginado por Francesc Pena, se postulaba para sustituirlo. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que socialistas e ICV tienen mayoría en la Diputación actualmente tras la rotura del pacto CiU-PP y que la continuidad de la dirección convergente está, ahora, en manos de los seis diputados populares. ERC sólo dispone de dos diputados y su papel es testimonial. Jordi Portabella se podría haber ahorrado perfectamente ponerse al lado de CiU en la votación que salvó la cabeza de Pena, pero fue fiel a la política de apoyo de ERC a CiU en todas las votaciones importantes desde que los dos grupos colaboran en el Gobierno de la Generalitat.

No deja de ser curioso que Francesc Pena, que se jacta de su independentismo y de su amistad con Francesc Homs –ambos son de Taradell y justificó su nombramiento como una decisión directa cuando se presentó en los estudios de la COM–, que tiene esteladas en el despacho y en su teléfono móvil (al que parece que esté enganchado), continúe en el cargo gracias a los votos de los diputados del PP. Ningún medio de comunicación ha pedido a Alberto Villagrasa, portavoz de este grupo en la Diputación, el por qué de esta actitud. Pero los medios de comunicación convencionales pertenecen a grupos mediáticos interesados en beneficiarse de las emisoras que regala la XAL y los encargos y ayudas que les puede hacer llegar directamente o indirectamente.

Pena y Villagrasa representan dos mundos diferentes. Basta con comparar sus dos perfiles en Facebook. El uno lo tiene cargado de fotos de actos y proclamas independentistas. El otro tiene la foto de un corazón pintado en una mitad con las cuatro barras y en el otro con la bandera española.

Saber cómo ha comprado CiU al PP, y si este intercambio de favores tiene fecha de caducidad, es fundamental para saber cuál será el futuro de la COM. Periodístico e ideológico.

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