La llegada de Pablo Casado al liderazgo del PP fue todo un revulsivo para la militancia popular. Les despertó una cierta esperança para volver a ser lo que la formación fue cuando la corrupción no les pasaba factura. Pero en el PP de Cataluña empiezan a ver que todo no es tan bonito, y algunos de los dirigentes más destacados admiten en privado que están preocupados por la deriva que Casado imprime al PP y por su proximidad a las tesis de la derecha mas rancia, más propia del siglo XX que del XXI.