El ‘procés’ empieza a parecer la tostada de Murphy, que untada de mantequilla siempre cae del lado de la mantequilla. En 1997, el físico y matemático Robert Matthews publicó un artículo en Scientific American en el que recogió pruebas que confirmaban la calamidad murphyana. Según Matthews, la altura de la mesa es determinante en este caso, ya que la rebanada de pan, untada o no, "no tiene tiempo para dar una vuelta completa y volver a caer boca arriba al llegar a tierra". Hay que recordar que no lanzamos las tostadas al aire como si fueran una moneda, sino que simplemente se nos caen mientras intentamos, sin éxito, desayunar. Matthews ya había publicado un estudio demostrando esta teoría en 1995 -su trabajo fue premiado con un Ig Nobel, la parodia de los Nobel.

Hay otras leyes de Murphy que también me recuerdan el ‘procés’. Por ejemplo, aquella que dice que si algo puede ir mal, iré mal. Y es que el ‘procés’ hace tiempo que pisó mierda. Tras el aclamado y reclamado 'Spain, sit and talk' (España, siéntate y habla), ahora que parece que España está, por fin, dispuesta a hacerlo, todo son excusas para no sentarse. De momento, a falta de un presupuesto que avale o contradiga la buena sintonía entre los socios de la parte española de la mesa de diálogo -PSOE y Unidas Podemos-, lo que queda claro es la disonancia en la bancada catalana. Si ERC entiende que el mediador es una figura prescindible, Junts per Catalunya lo califica de imprescindible, y así irán aflorando las diferencias. Si Esquerra encuentra bueno el café que se sirva en la mesa del diálogo, JxCat lo encontrará aberrante, y al revés; mientras tanto, la pata española de la mesa se beberá el café tranquilamente. En definitiva, lo que decía el presidente José María Aznar, "antes de romperse España, se rompe Cataluña".

El error es del presidente Quim Torra, que tiró el ‘procés’ a la piscina de las elecciones anticipadas. Si en circunstancias normales, sin la espada de Damocles de las elecciones colgando de un hilo, la convivencia ya se ha confirmado embrollada, imaginemos ahora como de irrespirable será el clima a partir de ahora. Además, al no anunciar fecha y dejarlo todo a la suerte de la aprobación presupuestaria, Torra ha decretado una precampaña electoral indefinida que, con el delicado momento que sufre Cataluña desde hace demasiado tiempo, se convierte en un tiro en el pie a un ‘procés’ que ahora debe afrontar el reto de sentarse alrededor de una mesa para dialogar. Sólo será necesario que los republicanos digan blanco para que los 'juntista' digan negro, y al revés.

Así, la tostada del ‘procés’ ha caído de nuevo y nada hace pensar que en esta ocasión de vueltas y caiga del lado que no hay mantequilla...