Una mujer de 68 años murió ahogada el miércoles en la playa Nova de Roses (Alt Empordà) y ahora ya son cinco las personas que han muerto en los últimos cinco días en la costa catalana, 23 desde que empezó la temporada de verano, que va del 15 de junio al 15 de septiembre. La cifra supera en cinco los muertos durante toda la campaña estival del año pasado, y es la más elevada desde el 2013, cuando murieron 20 personas.

La mayoría de ahogos en la playa tienen un patrón común: corresponde al de una persona de más de 65 años que tiene alguna patología previa. Y, en muchos casos, se puede sospechar que alguna enfermedad crónica puede haber influido. Enfermedades cardiovasculares, la tensión arterial, las bajadas de azúcar... pueden provocar mareos y aumentar el riesgo de ahogarse.

Desde Protección Civil se insiste a extremar las precauciones y a escoger las playas vigiladas por socorristas y reclaman "concienciación y prudencia".

De las 23 víctimas de este año, que han muerto ahogadas en el litoral catalán en poco más de dos meses, 13 lo han hecho a la Costa Brava, más del doble que el año pasado, en que se ahogaron seis personas. Cinco han muerto en la Costa Dorada, tres en las comarcas del Garraf y una en el Barcelonès.

El ahogo es una de las principales causas de muerte accidental en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay más de 350.000 muertos en el agua. En Cataluña, el 2014 y el 2018 murieron 18 personas ahogadas, el 2013 y el 2016 fueron 20; 21 el 2015, y 22 el 2017. Habría que retroceder hasta el 2012, con 24 víctimas, para encontrar una cifra tan elevada como la de este verano. Pero las estadísticas de este año podrían agravarse más, teniendo en cuenta que falta casi un mes para finalizar la campaña de verano.