El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha advertido este martes de que una eventual alternativa al actual presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, sería «involucionista» por la influencia de Vox. Durante su participación en las jornadas del Círculo de Economía, Illa ha alertado de que una hipotética involución en el modelo territorial del Estado toparía con el rechazo de la sociedad catalana.
«No veo una alternativa conservadora, sino una alternativa involucionista por la influencia de Vox«, ha afirmado el presidente catalán. Según Illa, la voluntad de «homogeneizarlo todo» no responde al sentimiento mayoritario de los ciudadanos de Cataluña. «Cataluña no perdonará la formación política que juegue con ello«, ha añadido.
Las declaraciones se han producido en el marco de un debate sobre el futuro modelo de financiación autonómica compartido con el lehendakari vasco, Imanol Pradales, y el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda.
Choque sobre la financiación autonómica
Durante el debate, Illa ha vuelto a defender la necesidad de avanzar en un nuevo modelo de financiación y ha instado al Partido Popular a presentar una propuesta concreta. El presidente catalán ha reclamado a los populares que hagan un «esfuerzo» para participar en las negociaciones abiertas con el gobierno español y concreten cuál es su alternativa.
Por su parte, el presidente gallego ha criticado las negociaciones bilaterales entre el Estado y las comunidades autónomas y ha advertido de que esta dinámica puede poner en riesgo el equilibrio territorial. «Es lo divide y vencerás«, ha asegurado. Según Rueda, cualquier acuerdo que deje territorios al margen puede acabar cuestionando el modelo autonómico.
Pradales reivindica el pactismo
El lehendakari vasco ha defendido mantener una relación bilateral con el Estado basada en el «pactismo» y en las relaciones «entre iguales». En este sentido, ha reivindicado el concierto económico vasco y ha lamentado que a menudo sea calificado de insolidario.
Pradales ha atribuido estas críticas al «desconocimiento» sobre el funcionamiento del sistema foral y ha defendido que el modelo vasco es compatible con la solidaridad intersticial.
El debate ha evidenciado las diferencias entre los distintos territorios sobre el futuro de la financiación autonómica, en un momento en que el gobierno español mantiene abierta la negociación para reformar el sistema y desarrollar los compromisos adquiridos con Cataluña.













