No es una empresa fácil analizar de forma exhaustiva los factores que explican el malestar social existente en buena parte de las sociedades y que, desde luego, se están traduciendo en un crecimiento de las formaciones de extrema derecha. Eso es lo que hace la socióloga y politóloga Cristina Monge en Contra el descontento (Paidós, 2026), un ensayo en el que no sólo se limita a estudiar las causas de esta impugnación a todo un sistema, sino que también apunta salidas para encauzar esta situación.

A lo largo del libro, Monge se muestra muy crítica con el discurso fatalista y pesimista que sostiene que no hay vías alternativas a los caminos políticos, sociales y económicos que están atravesando hoy en día las sociedades. La autora recuerda que fue Margaret Thatcher quien promovió esta visión que acabó desembocando en el neoliberalismo y que ha sido, precisamente, la que provocó la crisis económica del año 2008 y la ruptura entre «progreso y futuro» que explica, en muy buena medida, el actual malestar hacia el conjunto de instituciones que conforman el sistema democrático. Según la socióloga aragonesa, «la relevancia que hoy tiene este pesimismo como actitud provoca que se dé por hecho que la botella se vaciará y que no hay nada que hacer. Es algo que paraliza, que impide buscar salidas y alternativas.»
El ensayo, que ha sido galardonado este año con el Premio Paidós, pone énfasis en que el futuro no está escrito y que una buena gobernanza de la crisis climática, la revolución digital y el movimiento de personas, los principales retos que afectan a la humanidad, puede traducirse en un mayor bienestar social y en una mayor confianza hacia las instituciones, así como en una reducción de las desigualdades. Precisamente Monge ve estas últimas como uno de los elementos clave que explican el actual descontento, y recuerda que es un círculo vicioso: si hay más, hay más desafección política, más abstención en las elecciones y, a menudo, una menor intervención de los poderes públicos, lo que se traduce en un incremento de las desigualdades. Los tres grandes retos citados deben verse, como apunta la autora, como una palanca de transformación y mejora de las comunidades, y de generación de esperanza. Con todo, el gran riesgo es que en un contexto incierto y de complejidad a todos los niveles, los diferentes actores que conforman una sociedad no hagan nada o tomen decisiones equivocadas, lo que acabará favoreciendo a una extrema derecha con cada vez más peso.
El libro, que está escrito de forma muy didáctica, con un estilo muy llano y con numerosos ejemplos que facilitan su lectura, puede ser un muy buen regalo para esta Diada de Sant Jordi. También puede serlo La gran fractura americana (La Esfera de los Libros, 2024), un ensayo escrito por Cristina Olea, corresponsal de TVE en Washington desde el año 2018, que recoge una selección de sus crónicas televisivas.
La periodista ilustra un país, Estados Unidos, profundamente dividido, y marcado por unas contradicciones internas y por unas desigualdades crecientes en el ámbito sanitario, laboral, político o geográfico. Una realidad que conecta con el libro de Cristina Monge. Mientras la politóloga de Zaragoza detalla la parte más teórica de las brechas económicas y sociales, Olea lo ejemplifica con casos en los que se evidencia que el lugar de nacimiento sigue siendo un aspecto muy determinante, en este caso en el seno de la sociedad norteamericana. Justamente, la corresponsal de TVE describe así el país donde vive y trabaja: «Viniendo de Europa, muchas veces he pensado que Estados Unidos es un país de pobres. Un país muy rico, con gente muy rica y con gente muy pobre. Hasta que llegué aquí, no había visto nunca a tantas personas desdentadas en un bar de una ciudad de tamaño medio de un país desarrollado.»
Desde esta perspectiva, resulta muy preocupante, como ilustra el ensayo, ver cómo Donald Trump ha logrado conectar con esos sectores con más malestar social y, al mismo tiempo, cómo les ha convencido de sus mentiras, como que él ganó las elecciones de 2020 («si volvemos a perder, puede ser que haya una segunda guerra civil. No consentiremos que vuelva a pasar»).
En todo caso, el libro de Olea es una muy buena recomendación para entender una política norteamericana nunca tan presente en nuestras vidas y que, a muchos, nos llega gracias a sus crónicas desde Washington.








