Los inspectores de Hacienda que elaboraron los informes periciales sobre los supuestos delitos económicos de la familia Pujol Ferrusola han asegurado este martes en la Audiencia Nacional que muy buena parte de las facturas del primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, como intermediario de empresas constructoras eran ficticias.
En algunos casos, han dicho que no había ninguna operación económica llevada a cabo, y sobre otros donde sí se había detectado alguna operación, el hijo mayor del expresidente de la Generalitat no había intervenido. Ambos funcionarios han desgranado, a preguntas del fiscal y del abogado del Estado, un gran número de facturas, transacciones y operaciones sospechosas y sin soporte documental.
PMC, Active Translation e IMISA, bajo la lupa
Los dos peritos recibieron el encargo por parte del magistrado instructor del caso Pujol en la Audiencia Nacional de analizar la gestión económica de las empresas de Pujol Ferrusola y su exesposa, Mercè Gironès: Project Marketing (PMC), Active Translation e Iniciatives Marketing e Inversiones (IMISA). La conclusión es que las tres actuaban en «unidad de caja» y se prestaban dinero mutuamente cuando una de ellas lo necesitaba. Para ello, simulaban préstamos entre empresas o cobraban a través de facturas falsas, han explicado.
Para sostener su tesis, han destacado que muchos de los ingresos o gastos que constan en los libros de contabilidad de las empresas no tienen soporte de facturas. Otros que sí tienen soporte de facturas, en cambio, no tienen soporte documental que justifique el trabajo por el que se ha cobrado: ni informes, ni correos electrónicos, mensajes o gastos. En algunos casos había facturas idénticas en el objeto y el importe por operaciones diferentes, lo que han calificado de «reciclaje de facturas». También han detectado facturas muchos meses después de la operación.
Operaciones vehiculadas en el extranjero
También han puesto en duda algunas operaciones económicas, como algunos préstamos con empresas externas de importe elevado, sin garantía o sin reclamación de los vencimientos, y que se acababan vehiculando a través de Andorra, Panamá o México.
Algunas de las operaciones señaladas son la venta de un solar en L’Hospitalet de Llobregat en la que cobraron comisiones tres personas diferentes por una operación que ya estaba en marcha, o la compra parte de Copisa del 80% de las acciones de un campo de golf en Málaga del que ya tenía el 20%. «Es un despilfarro», ha afirmado el perito, en referencia a cerca de medio millón de euros que cobró Pujol Ferrusola.
Otros investigados
Las dudas sobre las finanzas de la familia Pujol Ferrusola se han ampliado con nuevas revelaciones en sede judicial. En el caso de Josep Pujol, se ha cuestionado un supuesto préstamo de 900.000 euros para adquirir acciones de una empresa andorrana de helicópteros, tras detectarse movimientos irregulares de dinero en efectivo en un solo día. Paralelamente, peritos de la defensa de Josep Cornadó, de Copisa, han asegurado que las comisiones de Jordi Pujol Ferrusola eran prácticas habituales en el sector y a menudo basadas en la confianza, sin contratos ni documentación formal.
También han defendido el peso de los agentes comerciales en España, con miles de operaciones y comisiones anuales. Además, un experto ha puesto en duda algunos acuerdos con el empresario.













