Cuidar el Delta del Llobregat: una tarea de compromiso constante

El aeropuerto convive con el Delta del Llobregat, un espacio protegido como ZEC y ZEPA por su gran riqueza natural

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Aena manté un compromís continuat amb la cura del Delta del Llobregat (Foto: Aena)

El Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat se encuentra en uno de los entornos ambientales más singulares del litoral catalán: la desembocadura del río Llobregat. Este espacio, de gran riqueza ecológica, forma parte de la Red Natura 2000 y constituye uno de los principales ejemplos de convivencia entre actividad aeroportuaria y conservación de hábitats naturales protegidos. El Delta del Llobregat es hoy un mosaico de espacios húmedos, sistemas dunares y pinares litorales que acogen especies de alto interés comunitario, lo que ha motivado la declaración de varias figuras de protección, entre las que destacan la Zona Especial de Conservación (ZEC) y la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

La construcción de la Terminal T1 conllevó la necesidad de redefinir los accesos viarios para integrarlos en un entorno natural sensible. El nuevo trazado de la autovía C-31, que conecta el aeropuerto con Viladecans, Gavà y Castelldefels, se proyectó incorporando pasos de fauna para asegurar la movilidad de la biodiversidad a ambos lados de la infraestructura. Aunque pasan desapercibidos para la ciudadanía, estos dispositivos —hasta ocho pasos diferentes— funcionan como corredores ecológicos que enlazan espacios como el Remolar-Filipinas y Can Sabadell, evitando la fragmentación de hábitats dentro de una zona de protección prioritaria.

Uno de los puntos más destacados es el área de la Riera de Sant Climent, que atraviesa los alrededores de Las Filipinas y desemboca en el mar entre pinares que, antiguamente ocupados por campings, han sido parcialmente renaturalizados por Aena e incorporados como espacios naturales protegidos. Para verificar la eficacia de estos corredores biológicos, se han realizado estudios de fototrampeo que demuestran que varias especies los utilizan con naturalidad para desplazarse de manera segura entre ambientes.

Paralelamente, Aena mantiene un compromiso continuado con el cuidado del delta, más allá de las medidas iniciales derivadas de la Declaración de Impacto Ambiental de 2002. Este compromiso se ha reforzado en los últimos años con un incremento de la dotación económica destinada a la protección de los entornos naturales que rodean el aeropuerto. Esta inversión incluye, entre otros, el servicio de mantenimiento y conservación que permite actuar en centenares de hectáreas —una parte importante dentro de zonas ZEC y ZEPA— con tareas orientadas a preservar y mejorar el estado de los ecosistemas.

Este conjunto de acciones consolida un modelo de gestión que integra actividad aeroportuaria y conservación, y que busca garantizar que el Delta del Llobregat continúe desempeñando su papel como espacio natural de primer orden.

Redacción de El Triangle – Con la colaboración de Aena

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