La percepción de inseguridad vial entre los peatones en Barcelona es cada vez más elevada. Según el Primer Barómetro de la movilidad de los peatones elaborado por el RACC, el 47% de las personas que se desplazan a pie aseguran sentirse inseguras mientras caminan por la ciudad, mientras que el 53% afirma sufrir estrés durante sus trayectos cotidianos. El estudio pone el foco en la convivencia compleja entre peatones, bicicletas, vehículos de movilidad personal (VMP) y vehículos motorizados en un espacio urbano cada vez más compartido.
El barómetro se ha elaborado a partir de 1.200 encuestas a peatones y más de 20.000 observaciones directas en la vía pública —9.461 a peatones y más de 11.000 a otros usuarios— en 12 puntos diferentes de la ciudad. El objetivo es identificar los principales factores de riesgo y analizar los comportamientos que generan estrés e inseguridad vial, así como proponer medidas para mejorar la seguridad y la convivencia en el espacio público.
Uno de los elementos más destacados es el aumento de la sensación de estrés: el 79% de los peatones considera que esta percepción ha crecido en los últimos cinco años. Esta preocupación es especialmente elevada entre las mujeres, con un 85%, frente al 73% de los hombres. Además, casi tres de cada diez personas consideran que andar por Barcelona es difícil, una percepción que se intensifica entre la población mayor de 70 años y durante los desplazamientos nocturnos.
Conductos de riesgo
En cuanto a los usuarios que generan más inseguridad, los peatones señalan principalmente los vehículos de movilidad personal (VMP), seguidos de las bicicletas eléctricas y los vehículos de reparto. Conductas como la velocidad excesiva, circular por la acera o no respetar los pasos de peatones son percibidas como los principales riesgos. También se consideran situaciones problemáticas la presencia de carriles bici en calzada o la necesidad de cruzarlos para acceder a servicios urbanos, así como la ocupación de aceras por parte de furgonetas y camiones.
El estudio también pone el foco en los comportamientos de los propios peatones que pueden incrementar la inseguridad. Un 34% camina o cruza la calzada usando el móvil, mientras que tres de cada diez cruzan pasos de peatones con el semáforo en rojo y cerca de un cuarto atraviesan fuera de los espacios habilitados o sin comprobar el tráfico. Estas prácticas contribuyen a aumentar el riesgo de accidentes y la sensación general de inseguridad.
Los datos de accidentalidad confirman la vulnerabilidad de este colectivo: los peatones representan cerca del 30% de las víctimas mortales y heridos graves en Barcelona. Entre 2022 y 2024 murieron 15 personas que se desplazaban a pie, y en 2025 se registraron cinco víctimas mortales más. Paralelamente, el porcentaje de ciudadanos que se desplazan principalmente caminando ha disminuido ligeramente, pasando del 55% en 2024 al 51% en 2025.
Propuestas para reducir riesgos
Ante esta situación, el RACC reclama medidas estructurales para mejorar la seguridad vial. Entre las propuestas destacan ampliar y mejorar las infraestructuras peatonales, revisar los espacios de convivencia con bicicletas y VMP, reforzar la señalización y la jerarquía de los espacios en los cruces e impulsar campañas de concienciación para todos los usuarios de la vía pública. También propone fomentar la formación de los riders, instalar radares pedagógicos en tramos conflictivos y promover espacios urbanos pacificados con límites de velocidad efectivos.
El barómetro concluye que la ciudad necesita avanzar hacia un modelo de movilidad que garantice la prioridad y la seguridad de los peatones, especialmente teniendo en cuenta que más de la mitad de los desplazamientos urbanos se siguen haciendo a pie. La mejora de la convivencia y la reducción de los riesgos se presentan como un reto central para las políticas de movilidad urbana de los próximos años.













