La diputada Engracia Rivera (de Sumar y de Izquierda Unida) se encuentra en la diana 2.0 de Carles Puigdemont y figuras de su entorno y de Junts por haber negado, durante una comparecencia del abogado Gonzalo Boye en el Congreso, que Puigdemont haya sufrido discriminación o vulneración de derechos, o que los ataques que haya recibido constituyen un delito de odio. Boye, por su parte, ha comparecido como experto citado por Junts, y ha destacado que asistía «como abogado de muchísimos independentistas víctimas de delitos de odio», y no específicamente del expresidente catalán.
Josep Lluís Alay, el jefe de la oficina que Puigdemont tiene como expresidente, ha tachado a Engracia Rivera de «diputada de la extrema derecha española de Sumar», antes de añadir, también en la red social X, que «la xenofobia española contra los catalanes es tanto de derechas como de izquierdas».
Puigdemont mismo ha añadido al comentario de Alay que el partido de Yolanda Díaz tiene «la misma narrativa que la ultraderecha«. «Les resbala que el comité de derechos humanos de Naciones Unidas haya denunciado varias veces la vulneración de derechos fundamentales: si somos catalanes, no somos víctimas y no tenemos derecho a quejarnos».
Como guinda, ha asociado Sumar con el trumpismo: «No sé por qué razón nos piden a menudo nuestro apoyo, francamente. Si usamos su lógica trumpista, quizá sea para mantener el ritmo de vida de los Urtasun, Díaz y compañía, que no parece que les falte de nada. Bien mirado, ojo que no sea eso».
Además, el exdelegado de la Generalitat ante la UE y en Madrid, Gorka Knörr, ha escrito sobre la respuesta del abogado a la diputada que «la hostia de Boye a la racista anticatalana de Sumar se ha podido escuchar incluso a Tombuctú».














