La secretaria de Acción Climática, Anna Barnadas, ha reafirmado que el Gobierno catalán descarta la interconexión de las cuencas del Ebro y del Ter-Llobregat. «Las cuencas internas deben ser resilientes con el agua que hay y la que estamos generando», ha defendido. Barnadas también ha descartado esta propuesta porque no se puede garantizar el uso futuro de la infraestructura que se tendría que construir. «La sequía no desaparecerá y no tiene sentido jugar con las aguas de unos y otros. Cada uno debe adaptarse a la que dispone», ha insistido. La secretaria de Acción Climática también ha asegurado que en caso de llegar al extremo de llevar agua en barcos a Barcelona, no se «maltratará» ninguna cuenca ni territorio y se «validará» cuál es el origen «más adecuado» para obtener el recurso.
Anna Barnadas ha insistido en que «la postura del Gobierno» sobre la interconexión de cuencas en Cataluña «es clara». Descartan construir la infraestructura, una tubería que permitiría el trasvase de agua del Ebro hacia el área metropolitana de Barcelona, y se han comprometido a «ser transparentes» con la nueva desalinizadora de Foix, una planta que genera recelo y malestar en las Tierras del Ebro por su ubicación cercana a la red del minitransvase del Ebro a Tarragona del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT).
La secretaria de Acción Climática ha defendido que las cuencas y los territorios deben ser «resilientes» con el agua que dispongan, la que «cae del cielo» y la que se genera con las plantas de regeneración y desalinización. «Debemos adaptar la demanda a la oferta», ha reivindicado. En este sentido, ha recordado las obras de emergencia que el Gobierno de Pere Aragonès realiza para abastecer el área barcelonesa.
Se ha triplicado la capacidad de la desalinizadora del Tordera hasta 60 hectómetros cúbicos, que también tiene la del Prat, mientras se trabaja en la construcción de la tercera planta de Foix, con una capacidad de 20 hectómetros cúbicos. En cuanto al agua regenerada, se ha duplicado en dos años la producción de este recurso y el objetivo es cuadruplicar la capacidad actual antes del 2027.
Mientras se espera la declaración inminente de estado de emergencia en las cuencas internas cuando la capacidad de los embalses sea inferior al 16%, Barnadas ha destacado que la posibilidad de llevar agua en barcos a Barcelona solo se plantea en una «situación extrema» y que antes «es necesario hacer más esfuerzos para alargar las reservas de agua».










