Puigdemont, castigado en la plaza de Sant Jaume

Retiran de un balcón la imagen del expresidente exhibida muchos meses, junto a banderas ‘esteladas’ que todavía siguen ahí

Balcons de la plaça Sant Jaume amb banderes estelades i la imatge de Puigdemont el 23 de juny i sense aquesta imatge, el 23 de novembre

Desde hace muchos meses, una imagen del expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, presidía la plaza de Sant Jaume, en Barcelona, desde uno de los balcones del segundo piso del número 2 de la calle Llibreteria. Los cuatro balcones de este piso que dan a la plaza donde se encuentran los edificios del Palau de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona estaban ocupados por un paño blanco con la cara Puigdemont pintada en negro y por banderas esteladas. Cualquier manifestación y actividad que se celebraba en la plaza tenía siempre como testigo esa exhibición de independentismo combinada con el apoyo al presidente huido a Bélgica.

La última manifestación presidida en la plaza por el rostro de Puigdemont fue la que tuvo lugar el 8 de noviembre para manifestar la solidaridad con la población palestina bombardeada por el ejército de Israel. Cuatro días después, en la concentración convocada por entidades y partidos contrarios a la Ley de Amnistía anunciada por el gobierno español las tres banderas esteladas continuaban en su balcón pero la imagen del expresidente había desaparecido. Hay que interpretar que quien vive o dispone de esta vivienda no está demasiado satisfechocon su decisión de pactar con los socialistas y facilitar la investidura de Pedro Sánchez como presidente del gobierno español.

En la plaza de Sant Jaume ha habido más esteladas colgadas de otros balcones. Sin embargo, con el tiempo han ido desapareciendo. Desde hace muchos meses, las cámaras de los medios que lo desean pueden buscar encuadres en los que se vean las que aún quedan. En el archivo de TV3 hay un montón de estos planos televisivos. Sin embargo, desde hace unas semanas ni TV3 ni nadie puede mezclar en un mismo encuadre a los participantes en una de las muchas manifestaciones que se hacen en la plaza con el dibujo de la cara de Puigdemont. Ya no está allí.

Los balcones del segundo piso de la calle Llibreteria 2 no tuvieron ninguna expresión política hasta después del políticamente caliente octubre de 2017. Ni el 1 de octubre de aquel año, con la celebración del referéndum de independencia convocado por el gobierno catalán, ni el 27 de ese mes, a raíz de la proclamación de la independencia, se vio en ellos ninguna estelada ni pancarta politizada alguna. En las semanas posteriores colgaron lazos amarillos, banderas esteladas y carteles con lemas como “ni olvido, ni perdón”, “democracia y justicia cat” o “libertad presos políticos”.

El castigo a Puigdemont debe tener que ver con el disgusto con su política por parte de quienes tienen acceso al segundo piso de la calle Llibreteria. Unos inquilinos o propietarios a los que nunca se les ve contemplando desde sus balcones las manifestaciones que se desarrollan a pie de plaza. Ni siquiera aparecen cuando hay manifestaciones de signo independentista. Desde hace unos días no los vemos ni a ellos ni a la efigie de Puigdemont que exhibieron durante tanto tiempo.

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