¿Por qué un ‘dircom’ del Barça miente sobre un despido que fue traumático?

Bluesky
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Xavi Martín

Las variaciones libres sobre el relato de determinados episodios de la historia del Barça tienden a confirmar que, efectivamente, la realidad acaba siendo prescindible. Dos exdirectores de comunicación del FC Barcelona, Xavi Martin y Albert Roura, han sido los protagonistas esta semana de un espacio de debate barcelonista promovido por el programa Què t’hi jugues? de la cadena SER con la pretensión analizar este aspecto concreto del día a día del club relacionado con el control del aparato de comunicación.

Ambos, Xavi Martin y Albert Roura, a diferencia de Jordi Badia, que fue dircom con Joan Laporta, quisieron trasmitir a la audiencia su heroico papel en la defensa de la integridad, deontología y ética profesional llegando a establecer, por sus declaraciones y explicaciones, que pusieron por delante sus principios al privilegio y la nómina implícitos al desempeño de ese alto cargo en el Barça.

Albert Roura aludió a su oposición a una campaña de apoyo institucional a Messi, cuando fue perseguido y señalado por Hacienda como el jefe de una banda criminal, como el momento en que dijo «hasta aquí hemos llegado». Por su parte, Xavi Martín afirmó haber dicho basta después de que el presidente, Sandro Rosell, no hubiera obedecido sus instrucciones de no realizar declaraciones sobre la regularización de la entrada de menores y, en contra de su criterio y orden, hubiera concedido una entrevista a una radio competencia de otra a la que él había asegurado que el presidente no hablaría sobre ese tema.

La verdad es que Xavi Martin fue despedido, en ningún caso renunció a su puesto, porque su actuación profesional no fue satisfactoria ni acertada de acuerdo con las expectativas de la junta directiva y del director general del momento. Fue una salida traumática, pues lo hizo acompañado de un guardia de seguridad después de asegurarse que abandonaba las instalaciones, por orden Antoni Rossich, sin llevarse el ordenador portátil de la empresa ni realizar copias de los discos duros de su mesa o de documentación interna sujeta a confidencialidad. Xavi Martin, además de desatender, complicar y crispar la fluida relación de la junta con los medios, había competido por un protagonismo ejecutivo que excedía de sus funciones sin ocultar que, en realidad, aspiraba al cargo de director general.

Más tarde, sin embargo, Xavi Martín llegó a convencer a Josep Maria Bartomeu para ocupar el cargo de director de la Masia, del que también fue despedido cuando llegó Laporta, no sin antes provocar más de un conflicto interno.

Jordi Badia, por su parte, sí que admitió que con motivo de la explosiva revelación de la filiación de Alejandro Echevarría, cuñado de Laporta y directivo a partir de 2004, a la Fundación Francisco Franco, asumió que estratégicamente a la junta no le quedaba otra salida que forzar su dimisión si no quería enfrentarse a una creciente y justificada oposición de los socios ante una mentira de aquella magnitud. Al final, Laporta sofocó aquel incendio y tranquilizó a las masas con la renuncia de su cuñado, al que empleó al día siguiente como encargado de atender al vestuario del primer equipo con cargo a la nómina del club. Eso sí, perdió la confianza y el feeling con Jordi Badia.

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