Se registra un incremento histórico de los rescates en la naturaleza

Bomberos: "La gente ha bajado la guardia y ha descuidado su autoprotección"

Rescat de Bombers de la Generalitat

Cada vez es más habitual que los equipos de emergencia tengan que intervenir en un rescate en la montaña, durante una nevada o en el mar por una imprudencia de la persona o personas en peligro. Los Bomberos de la Generalitat ya hace tiempo que están alertando de un incremento histórico de los rescates en la naturaleza. Si antes de la pandemia la media era de unas 1.500 intervenciones, en los últimos años la cifra ya casi llega a las 2.000.

En la Vall d’Aran también se está evidenciando que la gente tiene menos miedo de vivir aventuras en la montaña, y lo Conselh dera Val d’Aran estudia cobrar algunos rescates de esquí y montaña, si la persona se ha adentrado en zonas de acceso prohibido o no llevaba la equipación adecuada para aquella actividad.

En declaraciones al EL TRIANGLE, Carmelo Benito, coronel y antiguo miembro de la Unidad Militar de Emergencias (UME), considera que “la gente ha bajado mucho la guardia, y si una nevada o una granizada te engancha por sorpresa es porque te has descuidado”. Hay que mirar la previsión meteorológica al móvil si vas a la montaña, por ejemplo, pero “hay gente que piensa que no le pasará nada, que ya lleva una buena equipación y, en todo caso, ya los salvará el personal de emergencias, la policía o los bomberos”.

La gente se ha despreocupado de su autoprotección y entonces no están preparados para los incidentes. Según el coronel Benito, no puede ser que si estamos en una estación de esquí donde se están dando desde hace días avisos de temporal de nieve, una familia con un bebé de un año vaya sin comida, sin gasolina y sin batería extra al móvil. “Esto está pasando y la gente piensa que ya vendrán a ayudarlos y ellos mismos provocan la emergencia”. Como consejo, Benito recuerda que “si tiene que hacer mal tiempo, no vayas a la montaña; si hay peligro de incendio, no hagas una hoguera. Cambia de planes y piensa en tu autoprotección”.

A veces, pero, la autoprotección es insuficiente y se requieren equipos especializados y expertos ante una catástrofe. Este es el caso de la Unidad Militar de Emergencias, que nació en 2005 para mejorar la respuesta del Estado ante las emergencias. Sus primeras intervenciones, pero, no se realizaron hasta el 2007 porque se requiere mucha formación y preparación para hacer frente a un incendio, una inundación o bien actuar después de un terremoto.

Según explica el coronel Benito, que ha estado nueve años en la UME, “todo el mundo tiene una formación básica en emergencia en la unidad, ya sea en rescate en la montaña, en la nieve o en una intervención acuática”. El uso de las nuevas tecnologías, como por ejemplo simuladores, son muy necesarias para la formación porque “se gana tiempo, se ahorra dinero y mejoran mucho la instrucción”.

En cualquier intervención, el personal se tiene que sentir seguro tanto con los compañeros como con los materiales. Por eso, cada producto o herramientas que se utilizarán en una emergencia “se prueban y se hace el informe pertinente”. Según el experto militar, se hacen informes después de cada misión para garantizar una mejora continua tanto en escala técnica como humana. Si, por ejemplo, se detecta que una embarcación necesita un refuerzo, se notifica a la empresa y se aplican los cambios. Si un conductor destinado a la extinción de incendios alerta de un gran mal de espaldas después de una misión, se avisa la empresa de los camiones y se mejora la amortiguación de los asientos y la ergonomía. “Lo más importante a la UME es la confianza en tus compañeros, en tus jefes, en los materiales y en los procedimientos”, como expone el coronel.

Para poder trabajar en cualquier emergencia, los procedimientos son esenciales. La UME solo pudo hacer intervenciones en el extranjero cuando obtuvo la certificación de las Naciones Unidas, denominada USAR. “Para salir al extranjero, nos tenían que certificar que nuestros equipos podían trabajar en cualquier país con cualquier equipo, fuera chino, austríaco o colombiano. Además, también certifican el idioma, estableciendo un número determinado de miembros de la unidad que tienen que conocer el inglés. El objetivo de la certificación es poder ir a cualquier emergencia a ayudar y no a ser un problema. Tienen que ser unidades interoperables con otros países”.

Durante el 2023, la UME ha hecho 17 intervenciones, de las cuales tres han estado al exterior: Chile, Turquía y Marruecos. Las actuaciones en el extranjero solo se pueden hacer si el país hace la petición correspondiente, y si no se hace con suficiente celeridad se pierden probabilidades de encontrar gente con vida. Para el coronel Benito, “a veces, las peticiones de los países afectados por una catástrofe llegan tarde. Hay que actuar tan pronto como se pueda para salvar el número más grande de vidas o propiedades. Es importante actuar con mucha rapidez para encontrar gente con vida en espacios donde ha quedado aire o agujeros para sobrevivir”.

En el caso de las comunidades autónomas, también se requiere la petición exprés, excepto si se considera que la emergencia es de más nivel y hay que intervenir de inmediato. Se dio el caso, según recuerda el coronel, que la Generalitat no quería activar la UME durante las inundaciones del 2013 en la Vall d’Aran. Finalmente, pero, su activación permitió hacer llegar grandes grupos electrógenos a la zona para restablecer el suministro eléctrico. “Es absurdo. Quién se dedica a emergencias y a salvar vidas, le es igual quién lo ayude si lo hace de forma eficaz. Es triste lo que nos pasa aquí”.

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