El juzgado contencioso-administrativo número 5 de Barcelona ha revocado la aprobación del llamado eje verde de Consell de Cent al considerar que para sacarlo adelante se tenía que aprobar una modificación urbanística del Plan General Metropolitano (PGM) y no solo una licencia de obras ordinarias. De este modo, la justicia da la razón en Barcelona Oberta, la Unión de Ejes Comerciales y Turísticos, y condena el consistorio «a devolver las actuaciones en el estado que se encontraban con anterioridad en su aprobación».
La sentencia insta el ayuntamiento a dar marcha atrás, al condenar a la administración municipal a hacer que Consell de Cent tiene que ser de nuevo una calle como cualquier otra del Eixample, con su calzada para coches y carril bici y sus aceras de casi cinco metros en las vertientes.
La sentencia apunta que el marco de planificación que establece el PGM pasa por delante de cualquier otra consideración. Y en este marco urbanístico queda caro que Consell de Cent forma parte de la red viaria local, con el que según el artículo 196.3, «tiene que dar acceso a las edificaciones y enlazar con las vías básicas», cosa que ya no es posible porque la vía ya no puede recorrerse en vehículo de manera lineal.











