Monarquía o República

De manera cíclica o simplemente cuando interesa a algún sector político, se vuelve a discutir si la Monarquía o la República es el modelo político que queremos en España. Reconociendo de antemano la complejidad del debate, lo primero que quisiera manifestar es que en mi modesta opinión la monarquía es un modelo de gobierno obsoleto en un país moderno y avanzado. Sin embargo, es inevitable reconocer que uno y otro sistema cuentan con ventajas e inconvenientes. Al debatir hoy si queremos o no pasar de la monarquía actual a una república, la multiplicidad de elementos a considerar hace difícil que la opinión pública se decante por una posición claramente mayoritaria y homogénea.

Uno de los elementos clave, es dilucidar que tipo de república queremos y muy especialmente, que tipo de jefatura del Estado tendría esa 3ª República. Los modelos actuales son muy diferentes entre sí, desde el sistema presidencialista de Francia o EUA en las que el presidente tiene notables poderes ejecutivos hasta las repúblicas de Alemania o Israel en las que el presidente lo elige el parlamento y es una figura casi tan decorativa como un rey constitucional. La necesidad de la monarquía en sistemas democráticos se ha justificado en base a la necesidad de que haya una sola voz que hable en nombre de todos y con ello se evite el caos de la pluralidad de voces.

Desgraciadamente la lucha partidista y por tanto arbitraria y egoísta, está más alejada del interés general que la institución monárquica. Ante la históricamente comprobada tendencia al desbarajuste político en España, la pregunta es sí el modelo republicano que se instaure va a generar o no más harmonía política y avance social. En este sentido no podemos asegurar si las monarquías han generado prosperidad y estabilidad política, o al revés, cuando un país alcanza la prosperidad y estabilidad política, a nadie se le ocurre cambiar de sistema político.

Para más inri, los datos sociales de las últimas décadas apuntan a que el significado del concepto de interés general es variable en función de los individuos, los sectores sociales y las naciones. A todo ello, no deja de ser sorprendente que los ataques a la monarquía provengan mayoritariamente de las izquierdas mientras que su defensa es frecuente que sea asumida desde la derecha. Este sólo hecho indica una vez más que “las dos Españas” todavía existen, lo cual no es el mejor precedente para una fructífera república.

La gran ventaja (al menos teórica) de la monarquía es que por definición no defiende a ningún partido en particular. En este sentido, el problema de la República es que su presidente (es decir el jefe del estado) debe ser elegido por el parlamento. Es decir, se elige a un político de un partido con lo que su pertenencia a ese partido debilita su posición neutral y de defender o representar a todo el pueblo. Otra ventaja de la monarquía es que debido a su carácter vitalicio o casi, sus relaciones geopolíticas pueden ser más sólidas y fructíferas puesto que se basan en un conocimiento personal más largo y profundo. También se aduce en favor de la Monarquía que es un sistema más económico que la presidencia de la república y que genera estabilidad y bienestar social a tenor de la situación actual de las monarquías europeas y la de japón. Un debate no menor es si la monarquía es un sistema político más o menos racional que la república. A mi juicio, ese debate tiene poco valor epistémico, puesto que la política tiene un componente emocional inevitable, importante y muy variable, que en la mayoría de los casos predomina ante la razón o incluso ante lo que la tecnociencia aconseja.

A mi modo de ver lo que España necesita es una república federal que siga uno de los tres modelos para mí de referencia: EUA, Alemania o Suiza. En cualquier caso, creo que sólo tiene sentido en España abandonar nuestro modelo de monarquía parlamentaria actual si se opta por una república federal en una Europa federal. Cuestión aparte pero fundamental es en qué circunstancias se nos ha impuesto o querido imponer un sistema monárquico o republicano y que intereses de partido hay detrás de la defensa de una u otra institución.

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