Laporta quiere garantizar el relevo generacional de los intermediarios

Además de Darren Dein, hijo de David Dein (Henry, Overmars, Petit…), ha añadido a su entorno a sus propios hijos y al de Rafael Yuste para que aprendan de los grandes como Jorge Mendes o Mino Raiola

En junio del año pasado, en la única reunión que Joan Laporta se avino a celebrar con la dirección de la Confederació Mundial de Penyes, el presidente argumentó su voluntad de eliminar intermediarios entre el club y el movimiento peñístico como excusa para llevar ante la asamblea su propuesta de exterminio de las “penyes”, un colectivo con más de 1.200 “penyes” agrupadas en un organismo como la Confederació que representa democráticamente a más de 140.000 barcelonistas, 18.000 de ellos socios con derecho a votar.

Laporta, como siempre deshonesto y embustero, admitió en ese encuentro haber firmado en campaña a favor de defender los derechos estatutarios de los “penyistes” y el convenio con la Confederació “porque en ese momento me sentí presionado”. Por supuesto, no fue esa la razón, pues Laporta es muy capaz de darle la espalda a las “penyes”, como ya hizo en su anterior mandato, ignorándolas y persiguiéndolas y, como expresó con claridad en las elecciones de 2015, cuando rechazó firmar ese mismo documento que sí rubricó en las de 2021 con la única finalidad de quitarse de encima un problema electoral.

Una vez salió elegido presidente, gracias también a miles de votos de los “penyistes”, la primera reacción fue llevar a la asamblea una propuesta para formalizar su desaparición legal, echar del club a los empleados de la Confederació, desmantelar su estructura y cortar los fondos recogidos en ese convenio que ya ha sido denunciado inevitablemente ante los juzgados.

También, en otro juzgado, la Confederació ha demandado a la directiva de Laporta por tratar de aplicar una nueva normativa que, de facto, elimina de un plumazo el reconocimiento del club del 95% de las “penyes”, a más de 1.100 “penyes” blaugrana.

Joan Laporta viene repitiendo a las “penyes” que visita puntualmente su obsesión de eliminar lo que él califica de ‘intermediarios’ entre el club y los “penyistes”, en referencia a la Confederació, verdaderamente un órgano de gobierno votado por delegación de sus 140.000 “penyistes” asociados.

Por el contrario, a ese mismo presidente le chiflan los intermediarios, también comisionistas y mediadores de todo tipo que posibilitan acuerdos como el de Spotity. Fue el propio presidente quien destacó la participación y presencia de Darren Dein en la asamblea donde se aprobó el patrocinio.

Darren Dein, que se lleva un porcentaje de siete cifras del acuerdo, a pagar por el Barça, tuvo la suerte y el privilegio de estar presente en un acto presuntamente democrático y de participación en el que sólo se admitió la entrada e intervención libre de los Senadores del club (socios con un número por debajo del 1.000) y se limitó y manipuló la participación del resto de los compromisarios.

Libertades recortadas al margen, en un club donde el socio ya no pinta absolutamente nada y ve amenazados sus derechos, en plena regresión democrática, el entorno de Laporta se va llenando de intermediarios como Jorge Mendes (foto), que le dio un buen bocado a la renovación de oro de Ansu Fati y va picando de aquí y de allí cada vez que mueve un futbolista, como Trincao, cedido por el Barça al Wolverhampton, o Adama Traoré, a la inversa, estando ambos a punto de que uno de los dos clubs pague los 30 millones que se piden por ambos.

Otro de esos satélites es Mino Raiola, el no menos popular agente que tiene bajo su control a una estrella como Haaland, el delantero por el que soñaba Laporta cerrar otro ‘Ibraimovic’, en su día fichado con sobreprecio y unas comisiones millonarias que acabaron dejando unas pérdidas de 33 millones. Raiola se forró, como se dice vulgarmente, sin mover un dedo.

En otros tiempos, uno de sus preferidos era Pere Guardiola, hermano de Pep Guardiola y cuando ha convenido satélite de Jaume Roures en los clubs que han estado bajo control de Mediapro, al que puso al frente del fichaje de Villa como negociador por parte del Barça. Hoy, Pere Guardiola sigue sirviendo al entorno del Manchester City, aunque con menos reputación que antes luego de ‘dirigir’ las operaciones de fichajes del Granada y del Girona durante una temporada, ambos con el mismo triste final de un descenso a Segunda División.

Hoy, el hombre de confianza del presidente es su hermano Xavier Laporta, que participa y supervisa diferentes operaciones del club sin que conste oficialmente, es decir sin un reconocimiento oficial de su papel y de sus funciones, aunque tampoco nadie en el staff barcelonista cree que trabaje gratis. Tampoco Alejandro Echevarría, el ex-cuñado de Laporta y ex-directivo y ex-responsable de la oficina de atención al jugador en el primer equipo, al que se le atribuye una participación en varios asuntos del club, especialmente en materia de seguridad y áreas delicadas.

En esta línea, la lectura interesante del artículo del domingo de Lluís Canut en Mundo Deportivo aporta información sobre un nuevo entorno presidencial bastante curioso, el de una agencia de representación y marketing de jugadores recién creada por los hijos del propio Joan Laporta y el hijo de Rafael Yuste, el vicepresidente primero del FC Barcelona. El artículo precisa que en su código ético consta su voluntad de no realizar operaciones vinculadas con jugadores del FC Barcelona o con el propio club.

Está claro, sin embargo, que los tres se han metido en el negocio del fútbol inspirados y amparados en el ejemplo de sus progenitores y en sus enseñanzas y experiencias, incluido, seguramente, el respeto por el código ético y esas cosas.

Vale la pena reproducir, respecto de los intermediarios, lo que Canut escribe aún sobre la última asamblea: “Pero lo más delirante fue la ovación que arrancó, por parte de la fiel concurrencia el presidente Laporta para Darren Dein, el comisionista del acuerdo y ex-representante de Thierry Henry, e hijo del anterior director general del Arsenal, que tanto dinero le arrancó al Barça con traspasos de escaso rendimiento, que mejor no recordar. Sin embargo, no se acaba de entender muy bien que, dada la estrecha relación entre el vicepresidente de marketing del club Juli Guiu con el CEO de Spotify Julian Ek, como para que sea necesaria la intervención de un intermediario, cuyos servicios se facturarán entre el 2 y el 4% del montante final (…) Algo que no coincide con la promesa que anunció Laporta en la presentación del “forensic”, cuando a una pregunta de Marçal Lorente sobre la aparición de intermediarios en operaciones de fichajes del Barça, se comprometió a que éstas serían absolutamente transparentes, asegurando, en una clara alusión a Rosell que ‘si hay que pagar por un jugador una comisión impactante, lo explicaré. Lo que no haré será disfrazarlo. No diré que vale 17 y luego diré que son 57 y que luego sean 120… Lo que sí haré será explicarlo’”.

Por cierto que Darren Dein es hijo de David Dein, histórico empresario y agente con el que Laporta negoció el fichaje de Henry y principal responsable, además de llevarse a Cesc del Barça, de haberle vendido al club los peores futbolistas del Arsenal, como Overmars y Petit.

Sin duda, Laporta apuesta por la cantera. De intermediarios.

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