¿Por qué no ha sido despedido Ferran López como jefe de seguridad del Barça?

Estaba meridianamente claro que el fichaje por el Barça de Ferran López, segundo del cuerpo de Mossos d’Esquadra, el verano pasado, respondía exclusivamente a una cuestión política. Ferran López había sido el alto cargo que tuvo la osadía y el arrojo propios de un legionario para echarse a la calle y arrestar sin orden judicial a Josep Maria Bartomeu, Óscar Grau y Roman Gómez Ponti, las tres caras mediáticas y más populares del Barçagate.

No tuvo suficiente con ordenar entradas y registros de diferentes escenarios, oficinas y domicilios particulares. También consiguió que Josep Maria Bartomeu, el ex-presidente del FC Barcelona, durmiera una noche en el calabozo antes de ser puesto a disposición de la jueza del caso.

Por resumirlo, lo que hizo Ferran López fue duplicar por su cuenta la instrucción realizada por la magistrada del Juzgado de Instrucción 13 de Barcelona, que además había decretado muchos meses antes el secreto de las actuaciones y del sumario. Cuando la jueza se encontró de pronto con Bartomeu, esposado, en su sala, lo primero que hizo fue abroncar a los Mossos por llevarlo sujeto a unas esposas, un hecho además de inusual impropio y desproporcionado, e invitarle a volver a su casa como quien dice pidiéndole perdón por las molestias.

La jueza, expresamente, había decidido no reanudar las actuaciones hasta pasadas las elecciones a la presidencia del FC Barcelona, previstas para el día 7 de marzo. La detención y encarcelamiento vía Mossos se produjo el día 1 de marzo, al inicio de la última semana de la campaña electoral, como estrategia y manifestación inequívoca de que el poder político, mediante el “brazo armado” de Mossos, estaba al lado de Joan Laporta para lo que hiciera falta.

La pretensión era recordar a los socios que Bartomeu tenía cuentas pendientes con la justicia y que era el principal sospechoso de una presunta trama cuyo principal delito era enviar tuits.

Ferran López hizo su trabajo, volvió a poner al ex-presidente en el foco de un escenario que requería estimular el voto anti-Bartomeu para que cayera del lado opuesto, o sea a favor de Laporta.

La recompensa consistió en recibir del nuevo Barça de Laporta una oferta como jefe de seguridad que desde luego mejoraba sus condiciones económicas en el cuerpo autonómico. Hoy, transcurridos unos pocos meses de su fichaje, Ferran López ha demostrado sobradamente su incapacidad para dirigir esta área tan sensible. Básicamente, se le acusa de falta de conocimientos, experiencia y profesionalidad, motivos por los que ha sido relevado de su cargo por otro ex Mosso, Lluís Miquel Venteo.

La razón por la que sólo ha sido apartado y no despedido es por los méritos de su infalible actuación como alto mando de Mossos para favorecer la candidatura de Joan Laporta. Ahora ya puede vivir del cuento y del Barça.

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