La operación Xavi se convierte en otra chapuza “made in Laporta”

Los dueños del Al Sadd consideran una falta de respeto la actitud supremacista del presidente, que además no quiere pagar su liberación

La operación Xavi, o sea arrancar el entrenador del Al Sadd, donde el ex-centrocampista azulgrana colgó las botas para convertirse después en su entrenador, va camino de convertirse -una más- en otra chapuza “made in Laporta”. Mucho se han de enderezar las cosas para cumplir con un relevo que ya nace torcido y sin demasiado sentido, pues la destitución de Ronald Koeman debía propiciar que este martes, en Kiev, la plantilla ya actuara motivada y dirigida por las teóricas sabias e infalibles directrices del técnico llamado a revolucionar el barcelonismo.

Pero no será así, ni mucho menos. En el partido más trascendente de esta temporada, el que puede condenar al club a estar fuera de la Champions, un episodio inédito y de enormes secuelas financieras esta temporada, del orden de 30 a 40 millones menos de ingresos, se disputará en las extrañas circunstancias de un entrenador interino como Sergi Barjuan,  de provisionalidad extrema, sin la autoridad ni la experiencia necesarias y con el pésimo precedente de haber empatado en el Camp Nou ante el Alavés. El suyo fue un debut insulso y sin una reactivación ni del juego ni de la eficacia de un equipo que, sin Messi, se ha quedado de pronto huérfano de su propio estilo.

Aunque cuenta con las posibles altas de Ansu Fati y Dembélé, el decorado es el peor de los posibles bajo una presión insoportable y la incertidumbre de cómo y cuándo se podrá solucionar la salida de Xavi Hernández, atrapado entre su compromiso de tres temporadas con el equipo qatarí, las prisas y las urgencia porque se haga cargo del equipo y la negligente actuación de Joan Laporta, que ha conseguido enfurecer a los propietarios del Al Sadd con esa conducta suya bravucona, irrespetuosa e insensible.

Los dirigentes qatarís no viven en otro mundo, sino que están al día de todo cuanto pasa en el FC Barcelona, plenamente conscientes de que ha sido la propia directiva del Barça la que ha filtrado a la prensa que Xavi venía corriendo como si su compromiso con su actual equipo fuera papel mojado, como si no hubiera ni que pedirles ni permiso para reclamar a su entrenador.

Error de bulto que se puede pagar muy caro e incluso romper la posible llegada de Xavi, pues quien tiene la sartén por el mango es el Al Sadd, que no puso ninguna cláusula efectiva de salida de Xavi sino sólo un cierto reconocimiento de que si Xavi quisiera salir rumbo al Camp Nou el club estaría dispuesto a negociar.

Ahí radica el peligroso “quid” de la cuestión. El Barça no está dispuesto a pagar su liberación y menos aún el propio Xavi, con el agravante del malestar producido por la prepotencia y el supremacismo de un presidente como Joan Laporta que ha ido dejando no pocas evidencias en forma de declaraciones de su antipatía, desprecio y recelo de todo lo que tenga que ver con Qatar, el país de Sandro Rosell y de Bartomeu en la geografía del laportismo.

He aquí unas declaraciones de Laporta no muy lejanas sobra Qatar. “ El de Bartomeu y el mío son dos modelos diferentes de club. Los bandos están definidos: Bartomeu, Rosell, Qatar y sus decisiones nos han impedido inscribir jugadores. Tenemos la Masia desmantelada, el Barça B ha descendido, las mentiras nos han llevado a procesos por corrupción… Deben asumirse responsabilidades”, subrayó Laporta. Y recordó su legado: “No vale difamar, no vale mentir, les dejamos el mejor Barça de la historia para que lo disfrutaran en el terreno deportivo, económico y social. Pediría que dejaran de hacer demagogia, pero los socios deberán escoger entre esos dos bandos: los de Qatar y procesados por corrupción, delito fiscal o apropiación indebida y que han llevado al club a estar imputado, o entre Unicef y los que estamos limpios”.

No hace falta decir que los árabes son especialmente sensibles a este tipo de afirmaciones y que dejaron de patrocinar al FC Barcelona porque percibían cierto recelo y preocupación por la imagen que Qatar pudiera proyectar sobre el universo barcelonista.

Según algunas informaciones, Laporta está dispuesto a viajar a Doha para aclarar las cosas. El problema es que si va sólo con la intención de darles cuatro explicaciones y llevarles unos espejos de regalo va a tener muchos problemas. Los qatarís a los que se enfrenta Laporta son muy orgullosos, insultantemente ricos, negociantes de primera y sobre todo muy pacientes, gente hospitalaria y sin prisa que no entiende de negocios bajo presión ni de solucionar las cosas corriendo.

Viajar o no a Doha no es lo más importante si no media una actuación diplomática discreta y muy afectiva. En pocas horas se sabrá cómo se desarrolla un episodio en el que las cartas están marcadas, pues el Barça quiere a Xavi, pronto y gratis. Mal asunto. Aunque el Barça, por decir algo, propusiera jugar un partido en Qatar el valor de ese amistoso ha descendido mucho sin Messi. Ya no es un gran argumento. 

Por otro lado, está el finiquito de Ronald Koeman, que también la junta espera cerrar a la baja. No se sabe qué es más complicado, si doblegar las exigencias del agente de Koeman o las de los qatarís. Y no será posible inscribir un entrenador nuevo hasta que Ronald acepte las condiciones de su despido.

No ayuda que el responsable de la Fundació Barça, Alfons Godall, suscriba tuits como este: “Koeman, gracias por todo. Te pediría que le perdones al Barça la parte proporcional de tu barcelonismo, que sabemos que es muy intenso, de la liquidación.  Larga vida a #Xavi!”. 

El desgobierno y los despropósitos están a la orden del día.

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