¿Emergencia climatica? ¡Bla, bla, bla!

Sí, ya sé que estoy «copiando» a Greta Thunberg, en su famosa diatriba reciente sobre las Cumbres de Cambio Climático. Pero es la verdad…

Veamos cómo lo tenemos en Cataluña, la casa grande del conservacionismo, que por cierto, tendrá (tendremos) un papel irrelevante en Glasgow, pues no podemos ser ejemplo de nada. Pero la pregunta sería: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Por supuesto, con la inestimable ayuda de TV3, la TV más animalista de España. (Animalada y anomalía que nos saldrá muy cara).

Vamos a ver una parte del problema en este artículo. El bajo perfil de los científicos. Nada comparado con su relevante papel en la emergencia sanitaria. ¿Doble rasero de interés, instrumentalización, honorarios y alarma social? Que el lector juzgue.

Por un lado, tenemos los que siempre se esconden, o no, pero evitan exponerse a declaraciones públicas, pues prefieren la zona de confort de la investigación. Y si esta investigación está orientada más por intereses académicos o científicos personales, que por utilidad social y ambiental, no hace falta decir nada más. Pues bien, esta sería la foto fija de la mayoría de miembros del IPCC español (16 miembros), cuando yo participé en el tercer Informe de cambio climático entre 1999 y 2001. De aquellos polvos, estos lodos… Ciertamente ahora la mayoría son mucho más honestos, pero la sombra del ciprés es muy alargada…

Después tenemos los que hace tiempo van tirando de instituciones y  patrocinios, sin molestar ni incomodar políticamente, al contrario, enjabonando, pues en un caso se quedarían sin jornadas y congresos, y en el caso de los patrocinadores, sin programas o proyectos. Este sería el caso de muchas universidades, institutos y centros de investigación y fundaciones científicas, que hacen divulgación, ciertamente, pero políticamente correcta. Tan correcta, que científicos de muchos de éstas, que durante años han estado ausentes de todo debate climático, nos los encontramos hoy en foros, medios y tribunas sentando cátedra (y cobrando), explicando o alertando de problemáticas que, ¡¡hace 20 años!! algunos ya explicábamos, sin cobrar.

También tenemos una variante surgida al calor de la misma emergencia climática, donde durante el día bien situados y con buenos sueldos, trabajan para el Sistema, y ​​por la noche son «revolucionarios» colaborando con artículos, actos y declaraciones alarmistas sobre el colapso energético (ahora está muy de moda), ¡¡¡los riesgos de las energías renovables!!! (cuando nunca han abierto la boca con las no renovables) y generando un discurso fatalista sobre lo que tiene de irreversible el cambio climático, cuando su trayectoria la hicieron, en caso de no estar ausentes (la mayoría) primero de «negacionistas» (no estaba suficientemente demostrado) y después de «relativistas», donde reconocían la evidencia, pero tampoco era para tanto con los impactos …Hoy, dada la gravedad de la crisis climática, optan por hacer discursos teóricos brillantes, críticos y rompedores (¡ojo!, desanimando/desactivando a la masa crítica)  superando en radicalidad al mismo movimiento ecologista (que, por cierto, en nuestro entorno, no en las áreas metropolitanas, ni es movimiento -es suma puntual de grupos conocidos y saludados-, ni es ecologista, pues la suma de minorías conservacionista, naturalista, animalista, paisajista, etc. no hace una mayoría social alternativa).Un inciso en este sentido. Hace años que el ecologismo social en Cataluña, ha perdido la partida y ha quedado diluido (y marginado también), por poderosas pinzas para desactivar cualquier revuelta socio-ambiental. No es ajena a esta marginalidad, la voladura controlada, hace años ya, del movimiento ecologista en Cataluña, con una escisión que dio paso a los buenos y mimados por el establishment catalán, de la federación Ecologistes de Catalunya y los malos (y mayoritarios curiosamente) de la federación Ecologistes en Acció de Catalunya. Aunque últimamente, estos han ido perdiendo perfil, en la medida en que algunas entidades de esta federación, de facto, se posicionan con la otra. Como siempre, hace más frío fuera del pesebre…En definitiva, que se va perdiendo el relato socio-ambiental, en beneficio del conservacionista, cuando resulta que el grueso de la población y de los conflictos ambientales se da en grandes áreas urbanas, conurbaciones industriales e infraestructuras (la Cataluña ciudad, no la Cataluña rural y de montaña). Y por problemas crecientes que tenga la Cataluña vaciada. La pinza más importante sin embargo ha venido y viene de TV3, descaradamente parcial y favorable a los conservacionistas. Que no es casual, es calculada, pues entronca con intereses electorales, ya que las comarcas rurales, más conservacionistas, votan partidos independentistas y en la Ley electoral prima mucho más el voto rural. Pero hay otras pinzas, el Observatorio del Paisaje (con quien colaboran los ecologistas “buenos”), la multitud de fundaciones naturalistas patrocinadas por empresas privadas durante años, la misma Generalitat potenciando el conservacionismo en detrimento del ambientalismo y, en fin, las universidades durante años, creando títulos, currículum, itinerarios y licenciaturas a hornadas y hornadas de biólogos (seguramente somos la región europea con más biólogos por Km2), olvidando o haciendo testimoniales los ecólogos y no digamos ya los ambientólogos.

Y esto lo intuyen o lo saben las instituciones, pues de lo contrario ya estarían emprendiendo medidas, que se considerarían impopulares, pues apuntarían en la buena dirección, pero tendrían el apoyo de esta masa crítica (hoy inexistente) y que ha dado paso a otra «mayoría» (minoría ruidosa y amplificada), a la que sólo le preocupa el paisaje, la naturaleza, la biodiversidad, la protección de humedales, tortugas, águilas perdiceras, espacios naturales (la Ricarda, como emblema), espacios y parques naturales, la posidonia, etc. etc. pero que no saben/no contestan cuando se trata de disminuir urgentemente CO2, emisiones de combustibles, humos, gases, partículas, etc., muertes prematuras por contaminación (miles anuales ya en Madrid y Barcelona), alergias, asmas, destrucción y pérdidas por el cambio climático, extender energías renovables, control de residuos, transporte público, Cercanías del ferrocarril, etc.

Finalmente, tenemos los que ciertamente son honestos con el trabajo que hacen, pero no tienen mucho interés en influir en las instituciones (o puede se hayan cansado, pues siempre se topan con los intereses políticos de partido, del gobierno de turno o electorales).

En definitiva, pocos son los científicos que estén presionando a las instituciones para que tomen medidas más ambiciosas, en línea con la emergencia climática en la que estamos. Si es así, ¿qué mandato y qué propuestas lleva la delegación catalana a Glasgow? ¿Quizás el nuevo decreto restrictivo de energías renovables, que llevará Cataluña al colapso energético por su dependencia del fósil? ¿¿O el bla, bla, bla ??

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