El Barça ve reducida su dimensión social y comercial

La nueva junta, tras la patada a Leo Messi, constata enormes dificultades para encontrar patrocinadores de nivel y persigue nuevos socios, sólo telemáticos

Leo Messi

Para quien no lo sepa, las oficinas del FC Barcelona han permanecido vacías desde el 14 de marzo de 2020, apenas ocupadas por los ejecutivos principales y por un silencio abrumador. Ha habido, por un lado, consignas sanitarias que han sugerido precaución y aplicar las máximas medidas de seguridad. Pero también, reconocido por los propios trabajadores, una larga etapa de laxitud y de alejamiento de los empleados del cuerpo no deportivo propiciado por las circunstancias.

Con el voto de censura primero, la caída de Bartomeu después, el largo impasse de la Comisión Gestora y luego el lento aterrizaje de la nueva junta nadie se había ocupado de estimular no sólo la vuelta gradual o por relevos a su puesto laboral, sino la propia actividad vía teletrabajo, con decenas de empleados sin apenas ocupación ni presión.

La llamada a la vuelta no ha sido del todo bien recibida sobre todo en aquellos departamentos descabezados, que ahora se han de reciclar bajo el mando de nuevos ejecutivos.

La situación más dramática se vive en el área comercial, por donde habrán pasado tres jefes en pocos meses y se está a la espera de nombrar a un nuevo ejecutivo que se ponga las pilas y active una generación de recursos urgente y más necesaria que nunca.

Desperezar este departamento y al de ticketing pasa por cambiar del todo la mentalidad de un equipo acostumbrado demasiado bien, y acomodado, a firmar grandes contratos sin necesidad de realizar un gran esfuerzo de ventas ni de exigencias. Mientras llovían los títulos y Messi ganaba balones de oro, nunca hubo necesidad de demostrar talento, oficio, ambición y suficiencia.

Hoy, en cambio, los patrocinadores se caen, las marcas no están tan interesadas en asociarse al Barça, los propios socios desertan, nadie quiere los Tittle Rights ni el Naming Rigth, la camiseta vale la mitad y no hay una oferta que doble los ingresos como pide el presidente y sí manda una junta que, por otro lado, ya ha debido tapar un incidente con Cupra, el proveedor oficial de coches para la plantilla y de un cupo limitado de coches para directivos y ejecutivos, por la exigencia de ampliar vehículos para los cargos de confianza. Un dato significativo y demostrativo de que la cultura de la austeridad, el ahorro y el ejemplo no forman parte de la idiosincrasia de este nuevo gobierno azulgrana.

De momento, un estudio de la consultora Brand Finance ha calculado que tras la marcha de Messi el Barcelona ha visto reducido en un 11% su valor de marca, que se sitúa ahora en los 1.266 millones de euros.

En los pasillos del club se ha propagado una alerta sobre el descenso de los ingresos por merchandising, la venta de entradas y de los abonos activos. Según un informe del diario As, “sólo por ingresos comerciales el Barcelona dejará de percibir 77 millones de euros con la salida de Messi. A esto habría que sumar otros 17 millones más por la pérdida de ventas en los días de partido y otros 43 por la caída en las ventas de camisetas, puesto que el 80% de los uniformes que compraban los aficionados culés eran de Messi”.

No hace falta incidir en la escasa respuesta social registrada desde que se han abierto las puertas del Camp Nou, en línea con los 26.283 abonados que se han acogido a la carencia de un año, de modo que quedan sólo 57.262 socios abonados en el FC Barcelona. Un colectivo de momento frío que está dejando asistencias muy poco por encima de los 30.000 espectadores de media. Eso sí, con pancartas contra Koeman y con quejas por el abuso del precio de las entradas para los aficionados y socios sin abono, además de un aumento espectacular de los reventas de a pie en los alrededores del estadio.

En estas condiciones y expectativas se están detectando serios problemas para encontrar marcas sustitutivas de Rakuten y Beko, frontal y manga de la camiseta, que puedan igualar o superar los contratos de otras épocas. La tendencia y la dinámica es negativa, comprometiendo la promesa/solución de “salir a vender” de Laporta en campaña, dando por hecho que bajo su liderazgo y contactos el Barça tendría muy pronto nuevos y generosos patrocinadores.

La verdad es que la fuga de Messi, que el entorno comercial ha entendido como un fracaso de la nueva junta, ha generado desconfianza, tanto como esas dudas permanentes y conflictos con el entrenador, que comprometen la estabilidad deportiva y la propia respuesta social. Hoy, en comparación con el 17 de marzo, hay más socios decepcionados que satisfechos y entusiasmados con el cambio prometido y la obra de gobierno de la directiva, más bien confusa.

Tampoco se conocen datos, porque no son buenos, sobre la respuesta a la apertura universal del carnet de socio, baja o incluso en descenso. Ese es el motivo por el que se pretende aprobar en la próxima asamblea el alta de socio telemática, para captar socios desde el exterior de Catalunya y el ámbito internacional. Como el Gran Repte de 2004 con Laporta de presidente, que ya fue un fracaso, ahora se abre una peligrosa vía de acceso a colectivos locales que, de algún modo, se puedan controlar y a una posible masa social de fuera con voz y voto que también pueden cambiar la personalidad y el sentir grupal de los socios de proximidad.

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