PiMEC, freno a las ‘invasiones bárbaras’

Una de las estrategias del secesionismo que asola Cataluña, consiste en aprovecharse de la frecuente desafección que los socios, en general, sienten hacia sus corporaciones profesionales, Cámara de Comercio, Colegio de enfermería, Abogados, Médicos, pronto el propio CFB…, recientemente la Universidad de Barcelona, y ahora PIMEC, han sufrido invasiones bárbaras, solo que en esta última ocasión, PIMEC ha roto una secuencia que parecía invariable y la invasión se ha quedado a los “pies de los caballos”. Veamos que ha ocurrido. Cuando la ANC descubre, en su momento, la mencionada debilidad corporativa, se propone llevar a cabo una toma de poder de dichas instituciones en unas acciones que me permito denominar como “Invasiones bárbaras”, y en las que, lo de menos es el liderazgo o las capacidades de quienes la ANC pone al frente de la institución “atacada”, porque se trata de un ataque puro y duro en el que gestionar bien la institución, es lo de menos. Se trata solo de tomar el poder e implantar el régimen parcial y absolutista que representa la nociva ideología separatista. La capacidad importa un bledo, solo vale la causa. Lo estamos comprobando en la pobre gestión de las “consellerias del govern”, más ocupadas por filólogos que por ingenieros. o en la errática gestión de la Cámara de Comercio. Este es uno más de los muchos agujeros por donde fracasa y se diluye el proces y PIMEC nos ha dado el disparo de salida para evitar mas tomas de poder y recuperar la diversidad de pensamiento en las que aun sufren dicha ocupación bárbara.

Tuve la ocasión de vivir un intento de “invasión bárbara” en mi corporación profesional, tras presentar una candidatura profesional a Junta de Gobierno. En ese proceso electoral se presentó de la nada, una candidatura, que sin ningún disimulo abogaba por un colegio “para la república”. Nadie de ese grupo había participado en la dinámica estructural de la organización, ni tenía idea de gestión colegial, con un programa más trufado de soflamas que otra cosa, constituyendo de salir elegidos, un claro peligro para el buen desarrollo de la institución. Por suerte no lo consiguieron, pero su peso rompió la estructura habitual de voto y ganó otra candidatura que, aunque tenía secesionistas no eran todos. De lo malo pues, lo menos malo, como no eran todos de la misma cuerda, no podían hacer lo que hizo, por ejemplo, Canadell al entrar en la Cámara de Comercio con unas encuestas que más sesgadas y manipuladas no podían ser. Por cierto, tras dos años, un juez ha anulado por fraudulentas, esas elecciones de la Camara, que deberán repetirse. Con el Palau de la música o con el Colegio de enfermería ha pasado poco menos que algo similar y en la UB, a pesar de los esfuerzos por lograr un rector neutral, ha salido ganador otro independentista.

Gestionar desde la “adhesión” y no desde la capacidad. Si uno ocupa un puesto sensible, y tiene ganas de medrar, le basta hoy en Cataluña ponerse un lazo amarillo, para alcanzar la cima, sienta en más o en menos la causa. Una cima por la que no habrá tenido que pasar ningún filtro experiencial ni de aptitud, pues con el fervor ideológico vale. Esta es pues, una selección nepotista o a dedo de alguien que nunca será imparcial ni neutral y que barrerá para los suyos pase lo que pase. Esa parcialidad yugula la pluralidad o la diversidad de pensamiento en un esperable marco democrático, que el secesionismo incumple de base. Supone un gran varapalo para las instituciones y a estas alturas, tras la malísima película amarillista vivida, desde casi una década, la insatisfacción de una parte de ciudadanía empieza a emerger, tras darse cuenta de la trampa que supone reclamar libertades mientras te quitan la tuya. Ni en Cámara de Comercio, ni en mi colegio profesional, ni en el derecho a decidir (“lo que yo te diga”) del 1-10, lo vimos venir. PiMEC, ya con veteranía suficiente, sí lo vio , reacciona ante la amenaza, y lo hace a tiempo dándole la vuelta a la “invasión bárbara” que se avecinaba. Es un ejemplo a seguir tanto ante instituciones ya ocupadas como ante próximas amenazas.

El dinero huye del conflicto. Todos lo saben, menos Artur Mas; que también pasará a la historia por su “video arenga” sobre su pronóstico de permanencia entusiasta de las empresas catalanas, ante la nueva república (véanlo, no se lo pierdan). Empresas que, incluso a pesar de los 8 segundos de duración de la DUI, salieron en masa disparadas de Cataluña. Sin embargo, a las medianas y pequeñas empresas no les resulta nada sencillo huir de “la quema”, como a las grandes, así que ante la nueva amenaza secesionista de meterse a dominar y dinamitar la propia “casa corporativa”, esta vez el colectivo se habría rebelado y votado aplastantemente por la garantía continuista y de neutralidad lejos de lo político. El numeroso empresariado catalán de la mediana y pequeña empresa incluso ajena a PIMEC, ha dicho basta y aunque no han sido todos, si los suficientes para esta vez evitar “la invasión”. En su momento es probable que algunos pequeños empresarios hubieran tenido hasta una inicial actitud tolerante y de cierta simpatía por un nuevo movimiento que empezó con la llamada revolución de las sonrisas y parecía que preservaba la cultura, lo propio y lo próximo, hasta que llego la deriva violenta tras no conseguir “la escritura de la finca catalana”, y la sonrisa se torció en mueca enmascarada e incendiaria, manejada por los que tiran la piedra y esconden la mano.

Los dos millones de seguidores que el independentismo logró sacar a la calle, de los que habla orgulloso Junqueras -que nunca llegaron a dos millones, pero si cerca-, hoy ya no existen como seguidores, lo hemos visto objetivamente en el abstencionismo del voto independentista del 14 F y en los 3.097 votos de PiMEC que optan por Cañete, el candidato continuista (84%) contra los 599 de la ANC (16%) y es que tantas personas pueden ser engañadas un tiempo, pero no todo el tiempo.

La vuelta de las Kristall nacht En este proceso electoral adelantado, hay que tener así mismo en cuenta que en los días previos a la votación e incluso en el mismo día de la votación, se estaban produciendo, sobre todo en Barcelona, lo que ya se ha acordado en denominar como “Kristallnacht catalanas” o “noches de los cristales rotos” en triste recuerdo de una serie de linchamientos y ataques combinados ocurridos en la Alemania nazi, en 1938 contra ciudadanos judíos por las tropas de asalto de las SA junto con la población civil, mientras las autoridades alemanas observaban sin intervenir, al igual que hace hoy el govern, que solo ve desproporcionada la actuación policial (sin querer ver la impagable imagen de unos manifestantes persiguiendo a las furgonas policiales) mientras calla ante el fuego, los destrozos y saqueos de 300 vándalos organizados y 80 delincuentes que pasaban por allí. Sin duda estos hechos en tiempo real animaron aún más a un voto masivo en PIMEC.

La estrategia de Cañete ha sido adelantar las elecciones y teniendo en cuenta que las candidaturas continuistas siempre tienen mas ventajas que las del “challenger”, se ha aprovechado sin duda de la posición ventajosa del que está ya dentro, lo cual ante la opción de una “invasión” más religiosa que profesional que se les venía encima, cualquiera con sentido común, hubiera hecho lo mismo. Se lanza pues un monumental órdago comunicativo a los socios que ha evitado que un colectivo extraño que no tiene más objetivo que implantar un régimen absolutista de pensamiento único, se les meta en casa.

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