SOLO AMIGOS Y FAMILIARES A LAS FINALES DE PARIS I ROMA

Miles de socios del Barça se quedaron sin entradas que les correspondían y que también fueron a parar a la reventa

Centenares de socios del FC Barcelona todavía recuerdan el disgusto sufrido porque no les tocaron entradas para las finales de Champions de París y de Roma a pesar de que se esforzaron en seguir las instrucciones y mecanismos habilitados por el club para conseguirlo. En realidad, la mayoría se hubiera podido ahorrar, el esfuerzo y el disgusto, porque las localidades estaban desde un principio destinadas a los amigos, familiares, conocidos y personas del entorno de negocios y fiestas del presidente y de la mayoría de los directivos y altos cargos ejecutivos del club.

Esto por no hablar de la reventa de entradas asignadas por la UEFA al FC Barcelona que fueron a parar a aficionados y seguidores del Arsenal y del Manchester United. Aquel negocio hizo ricos a unos cuántos.

Tal fue el descontrol que el propio hijo del presidente Joan Laporta iba por mundo con un talonario de entradas repartiéndolas entre sus amigos de clase. Qué no harían los mayores que, además, regalaron paquetes de localidades que incluían viaje en avión, desplazamientos y hoteles. Incluso se perdió el rastro de dos aviones preparados para viajar a París cargados de invitados que, a última hora, no se elevaron a pesar de haber estar contratados y pagados. Efectivamente hubo pastillas del estadio vacías en la zona del Barça y otros ocupadas, también a Roma, por seguidores de los equipos rivales.

De cómo se enredó a los propios socios del FC Barcelona, en ambos casos se trata de crónicas escandalosas empezando porque muchos de los que tuvieron el privilegio de ser invitados por Joan Laporta y sus directivos favoritos no eran ni siquiera socios por la sencilla razón de que no era requisito.

En 2006 el club decidió que el RACC, entonces partner del club en materia de viajes, hiciera el reparto de entradas a través de sus oficinas. Pero solo se pusieron al reparto muy pocas entradas provocando malestar y graves incidentes además de miles de protestas contra la Junta. Espectáculo triste y lamentable de colas ante las oficinas del RACC que compartió con miles de socios, decepcionados, la misma indignación y acusaciones contra Laporta y su desprecio hacia los socios.

Se calcula que un porcentaje muy elevado de los barcelonistas presentes en París lo hicieron gracias a sus contactos familiares o de negocios con directivos y altos cargos de la época.

Cuando el equipo llegó tres años después a la final de Roma, en 2009, a Roma, el monumental engaño todavía fue más indecente a partir de que se generó un proceso de sorteo entre los demandantes de entradas que debían cumplimentar previamente un formulario en línea.

El escándalo estalló cuando escasamente faltaban horas para cerrar este proceso de inscripción y el club decidió ampliar en unas horas la posibilidad de hacerlo. ¿Por qué? ¿En base a qué normativa y después de haber anunciado todo un procedimiento?

Cómo se sospechó cuando, de pronto, en el último cuarto de partido se cambiaron las reglas de juego, fueron los últimos al apuntarse, todos aquellos que fueron informados de la prórroga, los afortunados del ‘sorteo’ posterior.

Para acabar de confirmar la dimensión del escándalo el propio Síndic del Soci admitió el fraude del proceso aunque decidió no actuar porque le pareció muy complicado anular y repetir el sorteo.

El club, además, gastó una millonada en comprar entradas a la Federación Italiana para atender compromisos personales del presidente, localidades VIP con viaje y alojamiento de regalo.

¿Es posible, incluso, que muchos de los socios que se quedaron fuera todavía lo quieran votar para que Laporta vuelva a hacer de las suyas? Puede ser sí…

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