EL PEOR CICLO DEL BARÇA ESTÁ POR VENIR

La economía del club se ve amenazada por el regreso de un presidente que ya la hundió una vez

En el barcelonismo va aumentando la sensación de peligro a medida que el disfraz electoral de Joan Laporta deja ver la gran maniobra de especulación, asalto y mentira puesta en marcha desde su entorno y desde esa candidatura fantasma aparentemente despojada de un pasado que produce a muchos socios les produce escalofríos sólo de pensar que pueda volver a la presidencia.

Si al legado de Laporta en el FC Barcelona al final de su mandato en el 2010 se agrega la gestión impresentable de su paso por la política, donde apenas resistió uno o dos asaltos de tercera división, y su inigualable obra en el Reus, liquidado por su banda de toda la vida, Xavier Sala Martín, Rafael Yuste y Joan Oliver, el balance absolutamente depreciado de su post presidencialismo lleva a la inevitable necesidad personal de recuperar la gran vida que se dio en el Barça. En ningún caso sugiere que el Barça necesite hoy, en tiempos de crisis aguda, una figura de su perfil, derrochadora, juerguista y tan incapaz, como se ha demostrado, de defender y proteger el club de revendedores, comisionistas, fastos, abogados como él, de minuta desbocada, y todo tipo de entornos aprovechados dispuestos al saqueo y la corrupción.

Ya sucedió, dos años antes del final de su mandato, que su gestión fue puesta en duda y desnudada por los especialistas económicos y financieros que analizaron la situación de club advirtiendo que desde el punto de vista de la estructura de la gestión había fisuras graves y un evidente riesgo de derrumbe. Fue este, entre otros, alguno de los motivos por los que perdió, aunque evitado finalmente por un pucherazo indigno de los poderes del deporte catalán -siempre la Plaça de Sant Jaume al rescate- el voto de censura del verano de 2008 como bien sabe él y sus directivos, incluidos los que dimitieron. También ellos sabían lo que de verdad había pasado, aunque no quisieron denunciarlo.

El directivo del área económica Javier Faus, que se incorporó en 2003 tras ganar las elecciones, dimitido a los dos años por discrepancias con Soriano y Laporta y que posteriormente volvería para reflotar el club de la mano de Sandro Rosell, fue el autor de un brillante artículo en el diario Expansión en el que, a modo de conclusión, expuso la realidad del Barça aun invisible, oculta y manipulada por voluntad de Joan Laporta, la soberbia y el apetito insaciable de Joan Oliver y la precoz inutilidad de Ferran Soriano, otro ‘atila’ de las finanzas.

Este fue su contenido:

“Primera: Existe una mala gestión deportivo-económica que ha dilapidado el incremento de ventas conseguido. Las desviaciones entre el plan de negocios y la realidad se concentran en los últimos dos años de mandato. Segunda: La deuda neta auditada ascendía, a 30 de Junio del 2007, a 295 millones de euros, muy cerca de la deuda más alta de la historia del club. Debemos casi lo mismo que hace 4 años. No se han usado los mayores ingresos y la venta parcial de Can Rigalt para sanear el balance. Se nos explica que los ratios (ventas/patrimonio, ventas/deuda) han mejorado, como si nos fuéramos a vender el Camp Nou. Tercera: Más de dos tercios del beneficio neto acumulado provienen de actividades extraordinarias. De los 78 millones de euros de beneficio, 28,63 millones de euros resultan de la venta parcial de Can Rigalt y 28,16 millones de euros de activar los impuestos generados por pérdidas anteriores (apunte contable, sin trascendencia en la tesorería, ni en reducción de la deuda). Sin los hechos citados, la junta debería avalar. Llegados hasta este punto, deberíamos retomar la conveniencia o no del denominado proyecto Foster. Es verdad que es muy importante contar con proyectos de futuro. Ojalá Barcelona y Cataluña contaran con más proyectos que nos ilusionaran como colectivo. Ninguna pega por ahí. Pero probablemente aquí la junta se equivoca, ya que debería centrar sus esfuerzos en gestionar, lo que en las actuales circunstancias significa sanear el balance y, sólo después, plantear nuevos retos de futuro. La junta directiva actual, que no está avalando gracias a la venta de patrimonio y ajustes contables y que, además, ha incumplido los estatutos del Club según sentencia ratificada por la Audiencia Provincial de Barcelona, debería en esta ocasión actuar con más transparencia. La mayor inversión a realizar en la historia del FCB así lo merece”.

De acuerdo a las explicaciones de Xavier Faus, el beneficio que le permitió a la directiva no avalar personalmente era artificial, proveniente de la venta extraordinaria de Can Rigalt y del crédito fiscal forzado en el 2003, pero no de la gestión. Concluyó, en definitiva, que el riesgo de afrontar el proyecto Foster con la situación económica del momento era muy elevado porque la deuda no se había reducido ni los indicadores económicos eran optimistas.

Sombras que proyectaron sobre el ejercicio final de 2009-10 unas pérdidas de más de 80 millones. El ciclo volverá a empezar, según los especialistas, si Laporta vuelve a la presidencia después del 24 de enero, esta vez sin reservas ni parachoques. Cualquier accidente dejaría al club varado, incapaz de recuperarse por sí mismo, y presa de capital ajeno por falta de recursos sociales.

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