Finales de agosto, se agota el tiempo: HAY QUE Actuar. Es urgente e imprescindible

Hace semanas comentaba en varios artículos algunas impresiones sobre la calamitosa gestión de la pandemia y los disparates que se venían sucediendo. Ni que fuera con avales de pretendidos expertos instrumentales. Después, llegados a una relativa bonanza dentro de las cifras del desastre se producían movimientos repentinos (y apresurados, en mi opinión).

"Desescálame despacio que tengo prisa…" escribía al constatar como la coordinación estatal desde el Ministerio de Sanidad se liberaba de la pesada responsabilidad de velar -fin del estado de alarma- por medidas de contención y dejaba en manos de las autoridades sanitarias autonómicas estas funciones. Ayuso, o los Torra, con sus expertos podrían, por fin, hacer las cosas como reclamaban, ¡liberados del yugo centralista! ¡¡Madre mía, qué miedo !!

El sentido común (desaparecido si existió algún día) recomienda cuando circulas por carreteras desconocidas, sombrías, peligrosas, reducir velocidad, incrementar la atención, extremar la prudencia. Atentos a cada curva y al día a día. Pero claro, no ha sido así.

El verano tenía que ser un tiempo de cierta pausa, de reponer de alguna manera, de cargar baterías, de aprovechar y prepararse, que el calor no era del "gusto" del maldito coronavirus, decían. Y cuando anunciamos su fin, nos encontramos en un escenario todavía más preocupante: las incertidumbres suben, las calamidades perpetradas y en progresión, incluyendo desde directrices (?) sanitarias hasta las "operaciones-decretos" tanto sociales como económicas del Govern (?). Desde la demolición implacable de la Atención Primaria hasta los negocios turbios con Ferrovial por tan sólo citar dos ejemplos.

TODO al revés. Para salvar el turismo se rebaja la atención (nunca bastante atendida) en salud. Y así se consigue perder el turismo, y la salud. Para salvar la gallina turística hemos roto los huevos y el gallinero. Y es que en situaciones criticas tienen que prevalecer los grandes principios, las más altas prioridades. Y la salud pública y la vida es la prioridad sine qua non. No se puede fallar ni servir a dos señores y aunque también sean necesidades importantes todas las dimensiones de la tragedia no habrá escapada sin salud. En todo caso el resto será complementario y vendrá de la mano después y gracias a la previa buena gestión sanitaria. Ahora ni una cosa ni la otra, y además Europa nos castiga cara al ostracismo.

Sordos y ciegos. Los inefables mercados han seguido dedicados a hacer caja bajo la connivencia de las autoridades y gracias a la continuidad de sus peores practicas neoliberales y clientelares. Las "recuperadas" autoridades autonómicas, y la parte todavía correspondiente al Estado, han errado en casi todas las acciones. No han querido escuchar, han sacado las peores conclusiones de una Comisión de Reconstrucción y la han utilizado -y adulterado- para apuntalar todavía más los insaciables lucros futuros del negocio de la colaboración público-privada.

Con el paso atrás de aquella coordinación estatal las competencias han aterrizado repentinamente en las incompetencias de gobiernos territoriales y sus intereses tópicos. En un abanico diverso, aquí, allá, y más allá en todo el territorio español. Eso sí, con diferencias notorias y con una evidencia indiscutible: en el podio del ranking del desorden, de la mala gestión, de los resultados más lamentables están como siempre en dura pugna los gobierno autonómicos de Madrid y Catalunya, a cuál peor; como hooligans rivales sobreactuados, pero ambos con la misma "lógica" ultra-neoliberal de fondo.

Ante las tinieblas del OTOÑO. Evocando aquellos otoños cuando las epidemias de la gripe eran "normales", no como ahora. Ahora que no sabemos/NO saben como encarar el curso escolar, ni como pagar subsidios, ni como sostener ERTOs, ni como parar la caída económica, industrias en fuga, comercios con persianas bajadas, cerrados muchas veces para siempre jamás, pobreza extrema disparada, inseguridad y miedo para una inmensa mayoría de la población. Pero todavía peor, con cifras de infección Covid-19 en indiscutible segunda escalada, con la Atención Primaria exhausta antes del inicio del curso, con ingresos de nuevo en tensión en los hospitales, con más muertos diarios "normalizados", con las trabajadoras de los servicios públicos, esenciales y sanitarios en especial, agotadas y angustiadas ante tanta incompetencia y tantos creídos en plena impunidad

Que las alternativas son conocidas, reconocidas y constatadas. Las hemos gritado hasta la afonía: Más contratación (mucha más), estable y digna, para los servicios de atención sanitaria, (¡¡para AP sobre todo!!, pero no sólo), para hacer un verdadero rastreo, suficiente y eficiente de contagios Covid-19, por los servicios de cuidado y sociales, en residencias, en la ayuda domiciliaria. Diligencia para abonar puntualmente los ingresos de subsistencia y meritados, para abocar recursos en la educación pública con (muchos) más maestros, para preservar toda la inversión para los servicios públicos. Y no dejar escapar ni un euro más en "derivaciones" en flagrantes concertaciones y externalizaciones privadas y sin control público ni democrático. En definitiva BLINDAR LOS SERVICIOS PÚBLICOS Y DESPRIVATIZAR los que nos han quitado a lo largo de estos años, y ahora también

Tenemos un Manifiesto-catálogo público de 38 puntos en la Marea Blanca Estatal, de la que formamos parte la Marea de Catalunya, desde hace tres años. ¡LOS QUEREMOS TODOS! Y ahora los exigimos ya. Ya basta de darle vueltas cosméticas. La necesidad presiona y como se acercan elecciones (quieran, o no) en Catalunya, empezamos a proclamar que habrá que Votar, que habrá que "botarlos", echarlos, que no se pueden perpetuar ni un día más los políticos autores de estas políticas.

Estuvo bien aquello de aplaudir a los héroes sanitarios públicos, ha estado bien la profusión de artículos reconociendo la determinante aportación del sistema público, estuvieron bien las promesas de haber entendido la lección. Pero ahora se trata de ir concretando y no es tiempo de repetir errores ni de más espera suicida.

Por un verdadero SISTEMA NACIONAL Y PÚBLICO DE SALUD, universal, de calidad y equitativo, los movimientos sociales estamos siempre a punto, y como cantaba el estimado Carlos Puebla "… estos (38) puntos son, ni uno menos ni uno más, Si quieren me los aceptan y si no chirrín chirrán".

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