‘Tutto andrà bene?’

Empezaron los italianos. Decían 'Tutto andrà bene'. Todo irá bien. Lo decían y lo dicen, sí. ¿Pero se lo creen o se lo quieren creer? Me lo pregunto y os lo pregunto. De momento, a lo que aspiramos es a que deje de morir gente por culpa de la Covid-19. Estamos pendientes cada día de los datos de mortalidad que nos comunican las autoridades correspondientes. Las de España y Catalunya no suelen cuadrar, porque, según qué días, parece que casi todas las muertes ( 'exitus' le llaman para quitar impacto emocional a la palabra 'muerte') se hayan producido en Catalunya. Cuando vemos que bajan nos felicitamos. ¿Vamos por el buen camino? Quizá mejor precisar que vamos por un camino que nos está llevando a la reducción de la mortalidad y a la liberación de buena parte de la presión asistencial que sufrían días atrás los hospitales y, especialmente, sus unidades de cuidados intensivos.

¿Qué querrá decir que todo irá bien? De momento, la lucha contra la pandemia ha demostrado que tal como íbamos no íbamos bien. Mejor dicho, íbamos mal. Vivíamos en una sociedad en la que cuando un virus lo pone todo patas arriba y causa una gran morbilidad y mortalidad, hay dirigentes políticos que están más pendientes de sus intereses partidistas que de la salud de la gente. Hemos visto cómo se utilizaban los muertos como herramienta de desgaste político. El espectáculo del gobierno catalán y de los eurodiputados de JxCAT dedicando sus esfuerzos principales a criticar la acción del gobierno español es doloroso. Tanto como los errores que ha cometido el gobierno que preside Pedro Sánchez y tantos otros gobiernos de todo el mundo. Hemos visto como el gobierno holandés se oponía a un acuerdo para ayudar económicamente a los países europeos más afectados y frágiles ante la pandemia. Y como en las residencias de ancianos y de personas con discapacidades graves el número de víctimas mortales se disparaba ante la impotencia de sus familiares, que no podían ni siquiera acompañarlas en sus últimos días. Y hemos visto y vemos, claro está, como algunos empresarios sin escrúpulos intentaban hacer negocio con los materiales sanitarios que escaseaban en todos lados.

Pero hemos visto también como la gente aplaude cada día a los sanitarios que están consiguiendo, poniendo su salud en riesgo, que la famosa curva de la infección y la mortalidad de la Covid-19 se allane o baje. Aquí lo hacemos a las 8 de la tarde. En Estados Unidos, a las 7. Hemos visto como un hombre mayor se paseaba con barretina por la azotea de su casa, grabéndose con el móvil, pidiendo que la gente aplauda también a las personas que trabajan en los supermercados. Y como entidades que ayudan a los más vulnerables y colectivos improvisados ​​de voluntarios repartían comida y productos de primera necesidad casa por casa.

Todo irá bien si a partir de ya el mundo pasa a manos de esta buena gente y de unos políticos que los representen. Me he hecho a la idea de que mi mundo inmediato ya no será como el que he vivido hasta ahora. Tengo miedo, esperanza y curiosidad por ver qué nos depararán los próximos meses. Hay tantas incógnitas abiertas que me apunto más a la idea de Miquel Martí i Pol de 'todo está por hacer y todo es posible'. Con unos pequeños retoques: 'todo está por rehacer y es posible que todo vaya bien si se impone la fraternidad al egoísmo'.

En XXI siglos no lo hemos conseguido. A ver si ahora …

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