¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?

Hay una famosa adivinanza que dice: "¿De qué color es el caballo blanco de Santiago?". La respuesta viene implícita en la pregunta, claro: Blanco. La simplicidad de la apuesta bordea el absurdo, y sólo puede servir para saber si el interlocutor presta suficiente atención. La historia de la humanidad está llena de interrogaciones disparatadas. Recientemente, ERC nos ha ofrecido una pregunta surrealista digna de entrar en los anales de la historia.

La pregunta: "¿Está de acuerdo con rechazar la investidura de Pedro Sánchez si previamente no hay un acuerdo para abordar el conflicto político con el estado a través de una mesa de negociación?". Y la respuesta es clara: Sí. Una mayoría búlgara de republicanos dijo sí a no invertir Sánchez si antes no se pactaba una mesa de diálogo; es decir, dijeron sí a que no. Así, si hubiera ganado el no, habría sido un sí a la investidura.

Todo ello me recuerda aquella célebre frase de Groucho Marx en la mítica película "Una noche en la ópera": "La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte…". O esta otra del mismo filósofo: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados".

La pregunta republicana, como la del caballo blanco de Santiago, lleva la respuesta implícita y, quién sabe si como la adivinanza, sirve para averiguar si las bases republicanas están distraídas y no prestan suficiente atención. Me parece una falta de respeto usar las bases para armar una estrategia y no para saber su opinión. Se ve que las respuestas afirmativas motivan más que las negativas … Así, las respuestas republicanas sirven de munición para la mesa de diálogo, solamente. El caballo de Santiago es blanco y Sánchez se quedará sin investidura si el PSOE no cede una mesa de diálogo, que acabará cediendo. Es decir, toda una pantomima para llegar al resultado deseado.

De hecho, tras el preacuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos, los partidos implicados consultaron a las bases sobre el pacto. Fueron cinco las preguntas, distintas (ERC incluida). Después de todo, cinco modos de preguntar lo mismo, pero donde la sintaxis de cada interrogación está mil veces pensada para que no haya sorpresas. El objetivo es que el resultado refuerce la directriz política ideada por la dirección de cada partido, sin dejar margen para el desastre. El PSOE preguntaba: "¿Das apoyo al acuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un Gobierno progresista de coalición?"; la de Podemos: "¿Estás de acuerdo en que participemos en un gobierno de coalición en los términos del preacuerdo firmado entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias?"; la de Izquierda Unida: "De acuerdo con el preacuerdo programático de 10 puntos y en el último acuerdo de presupuestos generales del Estado, ¿estás de acuerdo con que miembros de Izquierda Unida participen en un gobierno de coalición entre Unidas Podemos y el PSOE?", y la de los comunes: "¿Estás de acuerdo en què los y las comunes participemos en la formación de gobierno en el Estado con el PSOE y Unidas Podemos?".

Para el referéndum del 1-O se hizo una pregunta clara, sin subterfugios: "¿Quiere que Cataluña sea un estado independiente en forma de república?". Sí o no, y punto. El 9-N, para contentar Iniciativa, la interrogación fue más compleja: "¿Quiere que Cataluña sea un estado?", Y si se respondía 'sí', la cosa se complicaba: "En caso afirmativo, ¿quiere que este Estado sea independiente?". Así, la de Esquerra no es ni el primero ni el único ejemplo de preguntas hechas a medida o estrambóticas. Sólo hay que recordar la del primer referéndum del Quebec: "El Gobierno de Quebec ha hecho pública su proposición de negociar un nuevo acuerdo con el resto de Canadá, basado en la igualdad de naciones. Este acuerdo capacitaría Quebec para adquirir el exclusivo poder de hacer sus leyes, fijar sus impuestos y establecer relaciones exteriores, y al mismo tiempo establecer con Canadá una asociación económica incluyendo una moneda común. Cualquier cambio en el estatus político resultante de estas negociaciones sólo será implementado con la aprobación popular a través del referéndum. En estos términos, ¿otorga al Gobierno de Quebec el mandato de negociar el acuerdo propuesto entre Quebec y Canadá? ". Puestos, yo me decantaría por simplicidad de la pregunta que hizo Escocia: "¿Debería Escocia ser un país independiente?".

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